Cuando comunicar es hacer

Por Claudia Estanga.

Cubrir la agenda del mes, redactar una noticia, contar un hecho social; hacer una entrevista, elegir un tema que interese, buscar a sus protagonistas; elegir las palabras y las tramas para que nos lean, para emocionar, comprometer, denunciar: todo forma parte del oficio, de la tarea cotidiana que formulamos quienes trabajamos en la comunicación, en la trayectoria de las palabras. Pero las voces que comunican desde la Radio Comunitaria FM Bajo Flores no titulan sobre los temas del noticiero o de las agendas convencionales, no cuentan con audiencias masivas ni auspiciantes que definan el rating, no contratan periodistas. Al micrófono se sientan desde hace años las vecinas y vecinos que se deciden a hablar de lo que pasa en su barrio, desde su barrio, programa tras programa. Jóvenes que dejan la calle para sentarse al micrófono, adolescentes que prenden la radio y se informan sobre sus derechos como mujeres a la hora de ir a parir ¿Cómo se gesta la esperanza en la voz desde la FM Bajo Flores? ¿Cómo se organizan los programas? ¿Qué noticias se cuentan cuando comunicar también es hacer?

Dudar de los medios de comunicación masivos ya forma parte de los saberes populares, de los sentidos cada vez más generalizados entre quienes buscan informarse. Sin necesidad de formaciones académicas o lecturas complejas, se enfatiza cotidianamente desde distintas perspectivas la desconfianza en los titulares de los diarios, las trampas en la información. Pero después de tantas frases, tantas palabras cruzadas, ¿Qué otro tipo de comunicación se hace posible? ¿Cómo puede pensarse una comunicación diferente, sin intereses empresariales, desde entornos donde hay necesidades vulneradas, décadas de urgencias y personas sin voz masiva? La palabra surge desde el micrófono de la Radio Comunitaria Fm Bajo Flores. Paola Huallpa emociona simplemente mientras recuerda y comunica lo que hace. Coordina el programa Flores Silvestres y me abre las respuestas que necesito escuchar en tiempos donde la comunicación social parece ser un único prisma de confusiones. Todo desde una inmensa voz, calma, esperanzada, desde un micrófono tan potente como histórico y que empezó a funcionar en un contexto de crisis similar al de estos días.

-Hablamos tantas veces de esto… pero siempre repetirlo es como renovar la fuerza, la esperanza de otra comunicación posible, ¿Cómo surge la radio?

La Radio Fm Bajo Flores nace a fines de los ochenta, principios de los noventa, en el contexto de la crisis económica de ese momento. Había una profunda necesidad en el barrio de comunicar a las vecinas y vecinos lo que estaba sucediendo, cuáles eran nuestros derechos, cómo organizarnos, cómo llevar a cabo la organización de nuestro barrio en ese contexto. A lo largo de la década del noventa se empezó con un transmisor muy chiquito y fuimos consiguiendo de a poco herramientas, apareció después un transmisor más grande. Y ya para el 2006 aproximadamente, logramos transmitir a todo el radio del Bajo Flores. A fines del 2014 conseguimos un transmisor de 10 kilos, bastante grande, que nos permite ya cubrir todo lo que es el sur de la Ciudad de Buenos Aires y parte del sur de la Provincia de Buenos Aires. La radio nace con la necesidad profunda de comunicar lo que nos sucede, lo que le sucede al barrio. Uno de los primeros slogans era “ la voz de los que no tienen voz”, “la radio del barrio”. Así fuimos creciendo, dándonos la voz.

-¿Cómo fueron pensando la programación en ese contexto, los temas de los que iban a hablar, las voces que iban a escucharse?

Desde el inicio de la radio tuvimos tres pilares principales: hacer y trabajar por la diversidad cultural a partir de la defensa de los derechos humanos, ayudar y ser parte del desarrollo del barrio y generar y defender la comunicación popular y comunitaria. Sobre estos objetivos es que la radio organizó desde el principio su programación. Aparecen las voces de vecinas y vecinos en toda la programación desde el comienzo. Puntualmente con el objetivo de defender nuestros derechos, por ejemplo, el programa Flores Silvestres en el que yo participo es un programa hecho por mujeres del barrio, dirigido hacia las mujeres del barrio. El objetivo principal del programa es difundir nuestros derechos como mujeres para poder empoderarnos y poder pelear frente a todo lo vulnerable que es nuestra situación, sobre todo viviendo en la situación de vulnerabilidad en que vivimos. En nuestro barrio hay mucha pobreza, hay mucha discriminación. Una mujer pobre, negra, extranjera, sufre mucho más que otras. Cuando no tenemos herramientas para saber cómo enfrentar lo injusto, es muy difícil. Por eso nosotras y nosotros en diferentes programas de la radio tratamos de que este sea un punto ineludible. En “Flores Silvestres” este es uno de los puntos principales. Desde el programa buscamos siempre dar a entender a muchas mujeres del barrio que hay muchas cosas que desconocemos y que es necesario conocer. Algo tan simple como el derecho a dar a luz de una forma humanizada, por ejemplo. Nosotras hemos conocido muchos casos de vecinas, sobre todo adolescentes, que han dado a luz en hospitales aledaños al barrio, como es el del Hospital Piñeyro, en el que han sufrido mucha discriminación y mucho maltrato a la hora de dar a luz. Un momento tan lindo, tan especial para toda mujer; si no conocemos nuestros derechos dejamos que el otro nos maltrate, simplemente porque tienen el poder del saber medicinal. Las enfermeras, las obstetras, fueron y son bastante violentas con las adolescentes del barrio en muchos de los casos que conocemos. En otros casos por supuesto que no, se colocan en lugares profesionales, vocacionales. Pero en algunos de nuestros programas, cuando justamente tratamos el tema del parto, salimos a hacer entrevistas al barrio y de 10 mujeres, 8 habían sufrido maltrato a la hora de dar a luz. Eso nos alarma. Si las mujeres no conocemos que existe la ley de parto humanizado, por ejemplo, si no sabemos que a la hora de dar a luz tanto la enfermera como la obstetra y los especialistas que están a nuestro alrededor nos tienen que cuidar, que proteger, estamos expuestas a una situación de maltrato sin poder defendernos. Hacer nuestro programa tiene que ver entre otras cosas con esto. Hemos tenido entrevistas en la radio en las que las adolescentes, que repito son de las más maltratadas, nos han contado que les decían: “dejá de gritar, si te gustó, bancatela”. Esa es la peor violencia. Nosotras nos sentimos tan indignadas. Por eso hacemos campañas y llevamos a cabo nuestro programa trabajando mucho el tema, muchas veces en el año. Y nos escuchan muchas mujeres. Tratamos de convocar a médicas y médicos de la salita, del hospital, entrevistamos, y a través de la palabra y la acción tratamos de que esto cambie. Por eso uno de los principales objetivos de la radio es defender los derechos humanos. En la programación general también se trabajan temas del barrio, se promueven actividades que se llevan adelante cotidianamente, se difunden las tareas de las instituciones que funcionan en el barrio, se comparte música, se trabajan temáticas variadas y voces variadas. Tenemos un programa por ejemplo que se llama “enredándonos”, que lo hacen las médicas de la salita, que hablan de salud para el barrio, desde acá.

– ¿Qué lectura se hace de los medios masivos en el barrio? ¿Cómo se ve lo que dicen los medios desde la perspectiva de ustedes?

Los medios hoy están construyendo una realidad que no es la que se vive en los barrios, no es la que se vive en el Bajo Flores por lo menos. Los medios tratan a nuestro barrio de forma estigmatizante, lo exponen en situación delictiva, de narcotráfico, muerte y después del caso de Brian (Aguinaco) mucho más. Lo que no se dice es que a partir de la asunción de Macri como presidente una de las primeras medidas que se tomó fue la disminución abrupta de la cantidad de gendarmes, por ejemplo. Quedó solamente el 10% de lo que había en la gestión anterior. Esto es parte de generar inseguridad y delincuencia. Eso nunca se mostró en los medios pero nosotras y nosotros lo sabemos. Sacaron la seguridad en muchos lugares que son estratégicos, ingresos al barrio donde hay una institución, una salita, un punto fuerte. Acá hubo muertes de adolescentes y de chicos en el último tiempo que no se mostraron nunca. Se conoce el caso de Brian, que no es del barrio. Pero no se dicen las muertes que hubo acá adentro por el mismo motivo. No importamos, porque somos villeros, nadie reclamó por nosotros, esas noticias no están. Recién después del caso Brian empezó a volver la gendarmería. El barrio siempre estuvo atravesado por situaciones delictivas y violentas como en todas partes, ni más ni menos. Por eso creo que los medios manipulan la realidad, lo hacen siempre de acuerdo a los intereses de los que tienen medios, claro.

-¿Cómo ves hoy la situación en el barrio?

La situación del barrio hoy es compleja. Atravesamos por problemas que claramente habían disminuido. Por otro lado es un barrio que sigue creciendo, un barrio de más de 70000 habitantes, donde su mayor población son adolescentes. En el 2014 se inauguró una escuela secundaria parroquial. Teniendo en cuenta que en el barrio solo existe un colegio secundario, había y sigue habiendo una necesidad profunda de crear instituciones educativas de nivel medio. Que desde ahí se puedan formar adolescentes con una mirada diferente hacia el futuro, una mirada de reivindicación con el hecho de ser villero. Que no suceda que al terminar la escuela lo primero que quieran sea irse del barrio o negar que son del barrio. La dignificación de decir soy villero y soy esta persona.

-¿Qué iniciativas y qué actores participan e intervienen ante estas realidades?

A partir de varios censos y estadísticas, uno de los actores que más viene trabajando es la Parroquia Santa María Madre del Pueblo, una de las que más participa en estas iniciativas en el barrio. Es así que se fundó el colegio, se reconoció y se institucionalizó un centro para niños con discapacidad, la verdad es que a partir de la parroquia se generan muchas cosas y se ha trabajado mucho en el barrio. En este centro hay además psicólogos, trabajadoras sociales, terapeutas, profesionales que acompañan a las familias para que la vida de esos niños se valore, se cuiden sus derechos. Si el chico necesita una silla de ruedas, una trabajadora social los acompaña para que puedan gestionarla, los asesora. Esto antes no pasaba. Solamente era un grupo de madres que se movía y acompañaba a las otras madres, las mujeres de la agrupación Volver a Empezar. Pero hay herramientas que necesitan ser formalizadas, para que puedan abarcar más problemáticas. Ellas siempre se movieron con todo. Pero con la creación del CPD y a partir de la parroquia, podemos contar con herramientas profesionales, otro tipo de ayuda. Se creó también desde la parroquia y hace 3 años un club, el club atlético Madre del Pueblo, que ofrece actividades para más de 500 chicos, tienen hockey, voley, natación, basket, artes marciales, para poder brindarles a las chicas y chicos del barrio algo que sus padres anhelan pero que no pueden pagar. Hay muchas iniciativas sociales que se gestan para que el barrio crezca, para acompañar a las familias, para que haya otras perspectivas en los chicos. La radio también hoy está trabajando de la mano con la parroquia difundiendo las actividades y en la realización de talleres y otras iniciativas. La parroquia está formada por las vecinas y vecinos. Es decir que no son ajenas las necesidades sino que surgen acá, hay un ida y vuelta constante. También se gestionó un centro de jubilados, un CPI que es una guardería que se va a inaugurar ahora y que tiene más de 20 años de ser llevada a cabo por madres pero que ahora se formaliza para un centro de primera infancia, un jardín para salitas de 3, 4 y 5 años. Este año también se inaugura la escuela primaria.

-¿Y la cuestión de los comedores, del aumento de la pobreza, cómo impacta en el Bajo Flores en el día a día?

Este año crecieron los comedores. Se inauguraron nuevos comedores. Lamentablemente estas son iniciativas que nacen por la necesidad de comer después de que muchas familias quedaran desocupadas. Los comedores estaban quedando vacíos, en el buen sentido, las familias tenían la posibilidad de compartir el hecho de comer juntas, algo tan lindo como que tu mamá, tu papá, tu abuela te cocine. De pronto, los comedores se volvieron a llenar, ahora muchas y muchos comen fuera de sus casas, lejos de su familia, en los comedores. Se naturaliza, nos acostumbramos, uno lo vive de la mejor manera que puede, como todo, pero siempre es mejor poder compartir con la familia esa comida, charlar, estar juntas, juntos. Este año los comedores se empezaron a poblar de nuevo. Los comedores que antes tenían 15 familias ahora tienen más de 30 o tienen listas de espera. Hay una gran pérdida de trabajo, lo vemos en el barrio. Lo veo sobre todo en los adolescentes, que muchas veces en los talleres nos contaban que salían o lograban ir al cine. Ahora ya no lo pueden hacer porque las familias ya no disponen de ese dinero extra para las actividades recreativas. Vemos también muchas personas que retoman las actividades de reciclado y la búsqueda de cartón, que se está viendo mucho más que antes.

-¿Qué puentes tiende la radio hoy? ¿Cómo pensás que conecta con la realidad material del barrio?

Siempre en lo vincular. Una de las cosas que vamos a incorporar este año en el programa es la difusión del trabajo que hacen muchas vecinas día a día desde otras instituciones, como Madre del Pueblo, por ejemplo, del hogar, de otras instituciones que trabajan todos los días y que aportan con su labor a que el barrio siga creciendo y podamos seguir defendiendo lo que tenemos. Con la radio también estamos trabajando muy en conexión con la escuela parroquial porque la orientación de la escuela es en comunicación social, este año ya arranca cuarto año con toda la orientación, entonces el proyecto más profundo es que los chicos puedan empezar a hacer sus prácticas en la radio, que haya un ida y vuelta constante entre el colegio y la radio.

Tendé tus puentes. Escuchá los micrófonos del pueblo. Sintonizá FM Bajo Flores en 88.1

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