Retrospectiva. Educación 2017

Por Claudia Estanga.

La palabra “balance” viene del latín, “bilancia”. Justo equilibrio entre dos platos, dos zonas que se sostienen y que intentan compensar alternativas y demandas de densidad y fuerza. Pero en esta retrospectiva de educación del 2017 nada se parece a una balanza. Todo pesa sobre un solo lado: el avance del estado sobre la escuela pública, su vaciamiento y la dinamitación de políticas a largo y corto plazo. Las voces de docentes y estudiantes desde tomas y paros, protagonizaron tristemente los escenarios más representativos de este año en materia de educación. Una retrospectiva desde enero de 2017.

Enero.

En pleno verano, los y las docentes de Nuestra Escuela, Programa Nacional de Formación Permanente, recibían el aviso del cierre del programa, comunicado abruptamente por una resolución del Ministerio de Educación y Deportes. El programa permitía a docentes de todo el país capacitarse de manera gratuita, virtual y con una formación de calidad en distintas áreas. Más de 130.000 docentes sin trabajo y con capacitaciones incompletas, 3000 trabajadores en la calle y miles de estudiantes en sus aulas afectados por esta medida fueron las cifras que circularon hace casi un año. La capacitación gratuita, virtual y federal docente se recorta, se daña, desaparece para 2018. Una de las voces docentes en aquella jornada sellaba las implicancias de lo que sería un año cruzado por luchas educativas de todos los tonos y variantes.

– ¿Qué implicancias y consecuencias tiene para ustedes el cierre y el vaciamiento del programa Nuestra Escuela?

Las consecuencias no tardan en aparecer en el tiempo. Por ejemplo, hasta el año pasado, vos ibas a una escuela secundaria pública y encontrabas en 5to año a todos los chicos con sus nuevas netbooks. Este año ya no lo encontrás más. El año pasado recorrías el país y había 7000 instrumentos que se reponían para sostener las orquestas juveniles e infantiles. Este año se entregó un bombo legüero en Jujuy. Si tenés 200000 docentes haciendo capacitaciones y sacás una normativa que le impide al docente mantener la regularidad anterior, dejás al 80% de los docentes fuera de ese postítulo. Y así, con 3 tutores, te alcanza. Pero el planteo ellos no lo dimensionan en políticas públicas. Doce mil millones es el valor total de lo que no se gastó este año en el área de educación. Con eso se podrían haber construido 35 jardines, por lo menos. No se construyó ni un aula.

– ¿Qué consecuencias tiene para vos como docente el cierre del programa?

La importancia de la capacitación gratuita y sobre todo de calidad que se ofrecía es fundamental para nosotras y nosotros como docentes. Necesitamos constantemente construir nuevas herramientas, mejorar las que tenemos, mejorar nuestras propias prácticas docentes, repensarnos. Es clave reflexionar con nuestras compañeras y compañeros en cada uno de los foros y materias, tener la posibilidad de escribir trabajos académicos por ejemplo. Es muy importante como ejercicio para nosotras, para nosotros, para mejorar, para profundizar en distintas temáticas. Estamos hablando del desarrollo integral de las y los docentes de todo el país. Esto me parece clave. Esta especialización estaba, y aún está, construyendo sobre todo formaciones de calidad. Cada docente se forma durante dos años y al cierre presenta un trabajo final que nosotros analizamos y tomamos de forma académica, rigurosa, consciente. Considero además que este programa de formación posibilita, por ser virtual, que docentes de todo el país puedan acceder a la cursada. Con la extensión del plazo hasta 2018 lo que considero es que se está prolongando la agonía de nuestras formaciones. Pero por supuesto nosotras y nosotros vamos a seguir luchando para continuar, porque además esto está garantizado en la Ley Nacional de Educación del año 2006, la ley Nº 26206, que es la que da surgimiento a estos postítulos.

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Febrero-Marzo.

En febrero, el paro era inminente. Los y las docentes reclamaban salarios y la reincorporación inmediata de docentes despedidos del Programa Nuestra Escuela, además de una continuidad para la capacitación gratuita y libre. Las clases no comenzaban.

La respuesta del Gobierno no se hizo esperar: durante marzo y en una decisión sin precedentes, se estableció que docentes, empleadas municipales y provinciales del área educativa, fueran asignadas a la tarea de voluntarias durante el paro. Recibir a los y las estudiantes en las escuelas sin docentes, recrearlos con actividades para sostener la jornada, cuidarlos hasta que madres y padres pudieran retirarlos fueron algunos de los lineamientos establecidos para las y los trabajadores del estado, elegidos como voluntarios y voluntarias.

Una de las voluntarias, contó su experiencia. Sin nombre para citar, porque esa misma semana de la entrevista despidieron a sus compañeras por negarse al voluntariado.

– ¿Cómo te enteraste en tu espacio de trabajo que te asignaban un rol de voluntaria? ¿Cuándo se te comunicó la decisión y qué te dijeron concretamente?

Se nos comunicó un día antes que debíamos presentarnos a una reunión. Cuando nos presentamos a esa reunión, nuestros superiores nos pasaron unas planillas para anotarnos y para decirnos adonde íbamos a estar cubriendo y dando apoyo a los niños y niñas que se quedaban sin clases durante los días lunes y martes de paro que ya estaban anunciados. Todo el tiempo remarcaron que éramos muy necesarios y necesarias para esta tarea, que es necesario que acompañemos porque hay emergencia educativa, que cuentan con nosotros como grupo de contención y apoyo. Ahí nos pidieron directamente que nos anotemos en las listas, que quien quería ser coordinador de alguno de estos centros se podía anotar también para ese rol de coordinación de otros trabajadores y trabajadoras. Nos dijeron que teníamos que estar divididos por sectores, que en los centros iba a haber actividades para los chicos, que ya tenían impresas varias guías con actividades, que iba a haber jornada de deportes, cultura y juegos, que se iba a ofrecer una contención a los chicos durante estos dos días y que también habían comprado materiales de juego y comida para la merienda. La amenaza no fue explícita, pero ellos en ningún momento plantearon la idea de que podíamos negarnos a ir. Pasaban el listado y nos recordaban lo mucho que contaban con nosotros. Ninguna tuvo lugar a decir que no, incluso cuando algunas de nosotras y nosotros lo remarcamos varias veces.

– ¿Qué pasó con la asistencia de los chicos? ¿Cómo respondieron los padres y madres?

La situación cayó por su propio peso. Ninguna familia llevó a sus hijos. Fue fuerte. Al no tener niños y niñas ahí, se quedó sin efecto toda la estrategia que habían montado. Ni madres ni padres llevaron a los niños ninguno de los dos días así que era innecesario sostenerlo. De cualquier manera lo mantuvieron con personal los dos días.

– Conociendo las problemáticas y especificidades de tu área, ¿cuáles son para vos las consecuencias más graves de estas medidas?

Es una medida gravísima, no se piensa en el cuidado de los chicos porque se los busca poner al cuidado de gente que no conocen. Nosotros y nosotras somos de educación, pero en este caso cualquier empleado o empleada del municipio (también quienes no pertenecen al área educativa) podía estar a cargo de los chicos. No se sabe nada acerca de sus aptos físicos, psicológicos, tampoco se comprueba nada respecto a las condiciones de esa persona para estar coordinando un grupo de chicos, ni hablar de formación. Los lugares que nos daban, en su mayoría polideportivos, clubes o centros barriales, no estaban preparados para niños, para que estén seguras y seguros, mucho menos para que permanezcan ahí cuatro o cinco horas, incluso hasta ocho, porque también ofrecían el “servicio” de ocho horas. Los lineamientos de ESI tampoco eran tenidos en cuenta. Según ellos, los vecinos necesitaban esta medida. Queda claro que no. Los padres y madres pudieron organizarse para que alguien cuide a sus hijas e hijos y no los llevaron. Desde nuestra área de educación además era oponerse a lo mismo por lo que se está luchando, mejores condiciones educativas para todas y todos. Es muy triste lo que gastaron de presupuesto comprando materiales, alimentos, infraestructura para los dos días, cuando pueden destinar ese dinero a otras cosas.

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Abril.

Balance: oscuro. La noche del domingo 9 de abril, la policía de la ciudad de Buenos Aires reprimió y encarceló a integrantes del gremio docente Ctera, que intentaron instalar una escuela itinerante en la Plaza de los dos Congresos como eje del reclamo docente. Los docentes no bajaron los brazos y la efectiva instalación de la escuela itinerante el miércoles 12 de abril fue una conquista que unió a todas y todos los docentes. La lista de reclamos para abril ya era larga: apertura de la paritaria nacional fijada por ley, acceso a capacitación docente gratuita y de calidad, vacantes para alumnas y alumnos, mejoras en la infraestructura y nacionalización del sistema educativo. En Plaza de Mayo, dos días después de la represión a docentes en el Congreso, Marina, Graciela y Florencia, maestras de primaria, hablaban conmovidas:

– ¿Por qué vinieron hoy?

Marina: Porque nos resulta inadmisible que ante un reclamo, los compañeros docentes salgan golpeados. Que no nos dejen hacer un reclamo en paz. Todo el tiempo les decimos a los chicos que todos los conflictos se arreglan hablando. Que nunca se da un golpe ni se devuelve un golpe. Enseñamos una cosa, y alguien que tiene poder, como es la policía, sale haciendo eso. Es muy grave. No lo vamos a admitir.

Graciela: En los documentos curriculares que son ley y dirigidos a los docentes, se promueve la solución de conflictos a través del diálogo. Es algo que el gobierno, que es quien respalda ese documento, no está poniendo en práctica.

– ¿Cómo ven la situación general de la lucha docente en este momento?

Florencia: Frente a cualquier situación que vaya por fuera de la ley o la forma en que el gobierno debería actuar, salimos a reclamar y denunciar. También se está trabajando un montón con los chicos y las familias, porque lo que vemos distinto que otros años es que no se estaba generando este odio de la comunidad hacia nosotros. Los padres desconfían de nosotros, la sociedad está construyendo una idea negativa del docente, otra vez. Ya lo vivimos en otra época histórica no muy lejana y estamos viendo que se va a repetir la historia y no queremos eso. Por eso, muchas escuelas toman la iniciativa de convocar a las familias a la escuela, contar por qué los paros, hablar con los chicos, darles nuestra versión de las cosas. Porque estamos luchando contra los medios de comunicación. Y luchar contra los medios de comunicación es muy fuerte.

Marina: Los medios de comunicación y la voz oficial. Los funcionarios están hablando mal de nosotros y eso duele mucho. Nosotros les pedimos a los chicos todo el tiempo que cuando escuchen esas cosas piensen en todo lo que nosotros les ofrecemos. Que recuerden los momentos que pasamos juntos en el aula, lo que aprenden, qué les enseñamos, qué promovemos, cómo los tratamos, qué se llevan a la casa. Para que piensen quién tiene razón. Si esas voces, que se arrogan el derecho porque tienen micŕofonos y porque tienen poder, o si nosotros, trabajando todos los días como lo hacemos, con todo el gusto. Porque los docentes trabajamos con mucha vocación. La carrera docente hoy en día tiene entre cuatro y cinco años. No cualquiera va a dar clase.

Graciela: Cuatro a cinco años es la formación básica. Después, un maestro tiene muchas capacitaciones. Tenemos un título de base, pero la capacitación es permanente.

Florencia: Para estar especializados y repensando las categorías que enseñamos.

– Respecto a la cancelación del programa de capacitación docente Nuestra Escuela. ¿Qué consecuencias tiene esto? ¿Hay algún programa que reemplace Nuestra Escuela?

Marina: No. Cuesta mucho conseguir cursos y cuesta mucho no tener que pagar por cursos. La impresión que da es que la tendencia es a tener que pagar los cursos.

Graciela: Beneficia a los lugares privados que brindan cursos, para que el docente vaya y pague. Y ahora además te sacan el puntaje. Cada cinco años va a caducar el puntaje de los cursos.

Marina: Nosotros nos ubicamos según un puntaje según los cursos que hacemos. Y cada cinco años, los cursos van a ir caducando. Entonces, vas a bajar en el listado.

Graciela: Entonces, los docentes, ¿qué tienen que hacer? Ir y pagar por los cursos. Los cursos pagos te dan más puntaje, en menos tiempo y con menos esfuerzo. Muchas veces no son de una calidad académica reconocida.

– ¿Cómo ven el panorama? ¿Los próximos días, semanas, el año?

Graciela: Los grandes avances sociales se han hecho desde el lugar de la lucha. Seremos los que lucharemos. Las energías a veces bajan o suben, pero tenemos que estar unidos como comunidad para poder alcanzarlo. No va a ser fácil.

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Julio.

Graciela no se equivocaba. El conflicto en educación continuó y continua. Las vacaciones de invierno volvieron a poner sobre la mesa una herida social educativa que sigue abierta. Después de seis meses de negociaciones, los docentes bonaerenses cerraron en julio apenas un aumento del 24% promedio para el 2017. Esto se da en el marco del presupuesto educativo más bajo de la historia de la ciudad: 18,5% del total. Marcela, docente de matemática en la modalidad de Cens y en Plan Fines, trabaja en la formación de adultos en Capital Federal y en provincia de Buenos Aires. En julio hacía su balance sobre el conflicto docente:

– ¿Cómo ves la situación actual en los espacios de enseñanza-aprendizaje dónde trabajás?

Este año es trágico para nosotros. Nos quedamos sin nuestra formación docente continua y gratuita, nos dejaron sin horas proyecto a muchos de nosotros, nos tocan el bolsillo de manera profunda. Es una situación muy grave. No vemos posibilidad de mejora, incluso muchos de nuestros compañeros y compañeras están comenzando a renunciar a horas para irse a trabajar a empresas familiares o a otros trabajos fuera del ámbito docente. Se torna insostenible porque a muchos que tienen que alimentar a su familia verdaderamente no les alcanza el sueldo ni las horas que trabajan para cubrir sus gastos.

Claudio, docente de arte en institutos de infancia y en escuela media también proponía su mirada respecto al vínculo con los y las estudiantes en este contexto tan dificil:

-¿Qué clima sentís dentro del aula, en el vínculo con los y las estudiantes? ¿De qué forma se cuela la situación actual en ellas y ellos, en tu cotidianeidad docente, en los espacios que compartís?

El clima está intenso. Hay muchas madres y padres que perdieron los trabajos, los chicos nos cuentan eso, o te lo dicen cuando hay alguna excursión y tienen que pagar una entrada de 40 pesos y el micro y te juran que no pueden porque tienen al padre sin trabajo. Y muchas veces pagamos nosotros pero es cada vez más frecuente. Y lo veo también en las preguntas por las carreras a seguir, esa incertidumbre adolescente de la vocación ahora está potenciada por la crisis. Es difícil que una estudiante o un estudiante de secundaria en este contexto pueda pagar la universidad, sostenerla, aunque sea gratuita, que pueda dedicar el tiempo que necesita para dar exámenes, ir a la facultad sin trabajar muchas horas. Y los chicos y las chicas lo saben y te piden consejos aflijidos. O te dicen, “me gusta pintar pero no puedo pagarme el alquiler con esto”. Y ahí te viene el planteo moral, la pregunta constante que te hacés como docente. Yo les digo que lamentablemente no es para vivir la expresión, que es para sentir que se puede decir algo, hacer una crónica social en una pintura, como lo que hablábamos de Berni. Pero es real que cada vez dudan más de seguir una carrera, la ven difícil y tienen muchas razones. Seguir alimentando la esperanza, charlando todos los días con otras y otros docentes, sumándonos a la lucha colectiva, todo eso es parte de la fuerza que hacemos nosotros por estos días.

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Julio.

Ese mismo mes, me moví a una escuela primaria y pública en pleno conurbano bonaerense para hablar con Greta, docente que coordina una escuela en el oeste del Gran Buenos Aires. El balance, oscuro.

-¿Cómo ves la situación en tu escuela? ¿Cuáles son las problemáticas más importantes actualmente acá?

La situación en la escuela es desesperante. Hay cuatro puntos principales que son los que más nos preocupan. Por un lado es la infraestructura. No hay solución de problemas tan básicos y tan graves como el desagote de pozos, por ejemplo. Eso nos lleva a suspender clases porque no tenemos forma de arreglar ese desagote. Tampoco nos responden en el pedido de la limpieza de los tanques. Te hablo de cosas muy elementales, desinsectización, limpieza, agua. Son pedidos que hacemos hace muchos meses, muy reiterados, muchas veces, todos los días. Y no tenemos respuestas. Otro de los puntos que nos preocupa mucho en la escuela es el cupo para el comedor, que es mucho más reducido. Pero ahora aumentó mucho la demanda, la cantidad de chicos y chicas que vienen a la escuela a comer. Y nosotros no podemos dar respuesta. Entonces estamos saliendo a comprar parte de la merienda nosotros porque también lo que nos mandan viene con un cupo menor, para menos cantidad de chicos.

-¿Y qué les dicen desde educación en el Gobierno de la Provincia?

Hicimos muchos reclamos. Nos responden que se piden de un año al otro. Les explicamos que la matrícula viene subiendo y que los cupos deben subir a la par de la matrícula, pero no tenemos ninguna respuesta. Recibimos un cupo para 80 niños y almuerzan 150, todos los días. El tercer punto que nos preocupa bastante es todo lo referente a los recursos para los chicas y chicos, para poder aprender, que es para lo que están ahí. Y el último punto y que también es gravísimo es el referente a la capacitación docente. Ya no tenemos esa oportunidad, ese derecho de seguirnos formando. Es una situación gravísima.

– ¿Cómo se vive eso en la comunidad educativa? ¿En las familias, con los chicos y chicas, en el barrio?

Este año el clima fue muy enrarecido. Tuvimos casi un mes de paros donde hubo mucha explicación, mucho trabajo con las familias. Y los mismos chicos y chicas y las mismas familias nos van contando también su situación, la necesidad en muchos casos de dejarlos a comer, dejarlos en la escuela por hambre, que es absolutamente grave y nos desalienta mucho. La gran mayoría de la población de chicos y chicas que asisten a la escuela son hijos e hijas de padres con laburos muy precarios. Ahora vemos más papás y mamás que vienen a buscarlos porque no están laburando, por ejemplo. Y como consecuencia, situaciones muy complejas dentro de la familia, con índices de violencia también mayores que vamos viendo nosotras acá, en las aulas, los recreos, las reuniones con madres y padres.

-Y desde tu rol directivo, ¿Con qué recursos podés contar para accionar frente a esto? ¿Recursos y materiales para los chicos están recibiendo?

El año pasado no recibimos ningún tipo de recursos en todo el año. Anteriormente y cada año, recibíamos cantidad de manuales para cubrir primero, segundo y tercer grado. Y para cuarto, quinto y sexto se recibían diferentes versiones de manuales para que los y las estudiantes tengan diferentes fuentes para trabajar. El año pasado no recibimos absolutamente nada. Este año recibimos solo para dos grados. Y los recibimos a mitad de año, cuando ya estaba todo planificado. Así que los dejamos para usar el año que viene. De la gestión anterior habíamos recibido un laboratorio espectacular, carros con computadoras para trabajar con los chicos, que todavía siguen funcionando, además de mucha bibliografía que nos llegaba en forma constante y capacitación docente todo el tiempo disponible. Eso ahora se acabó. Lo que recibimos este año es la bibliografía que completa y complementa todo el laboratorio, que fue un remanente de ese momento anterior. No son materiales nuevos. Y en esa clave, también recibimos libros que abordan temáticas muy interesantes para trabajar con los chicos, con artículos y casos. También editados en la gestión anterior. Nada nuevo para nosotros que sean materiales de trabajo, todo entregado de forma remanente. Lo único nuevo de esta gestión que nos llegó son unas láminas para el área de arte.

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Septiembre.

El año promediaba con un oscuro panorama. La toma de más de 30 escuelas secundarias durante septiembre volvió a poner el foco sobre la urgencia edilicia y sobre la resistencia profunda a los avances sobre la escuela pública y la reforma educativa conocida como “Secundaria del Futuro”, propuesta por el Macrismo. En una escuela de Villa Crespo, en plena toma, Eugenia y Julia, madre docente, hija estudiante, compartían la lucha y la resistencia.

La voz es de Julia, 17 años, estudiante de quinto año.

-¿Cómo arrancó la toma? ¿Cómo se organizaron? ¿Qué puntos exigieron como base de la lucha?

Julia: la decisión de la toma se realizó mediante asambleas. Hicimos varias. Las primeras fueron informativas, para ponernos al tanto de lo que estaba pasando y compartir la misma información entre todas y todos, para que nuestro voto sea consciente. Después de la votación se realizó una asamblea también para iniciar la organización y así arrancamos. Y los puntos más básicos e importantes del reclamo fueron tres:

No a la reforma hacia la “Secundaria del Futuro”, nuestra exigencia de las jornadas ESI con una declaración de estado de emergencia de género en las escuelas y también la aparición con vida del compañero Santiago Maldonado. Dentro de eso, también estaban incluídas nuestras luchas anteriores, las que venimos sosteniendo hace tanto tiempo: reformas edilicias, que se ocupen de todas las escuelas que tienen plagas y fallas cruciales, que finalicen la obra que iniciaron. En muchos casos como el de nuestra escuela, nos acostumbramos a que el martillo no nos deje escuchar las clases porque no había otra. Exigimos que esto se termine.

Eugenia decía:

-¿Y qué significó para vos como mamá acompañar a Julia en la toma?

Euge: en un principio significó una necesidad. No lo pensé mucho. Cuando ella contó lo que estaba pasando en la escuela sentí que tenía que estar acompañando, poniendo el cuerpo en ese espacio. Yo tengo otro hijo más chico que tiene una discapacidad psiquiátrica entonces no puedo estar tan presente en la escuela con ella como querría. Pero este momento fue importante. Había que poner el cuerpo como sea en la escuela, con ella. Como mamá una trata de repartirse. Sentí que no podía dejar de acompañarla. Hubo cambios de rutina muy sentidos porque la toma era de 24 horas y los papás y mamás nos habíamos comprometido a estar las 24 horas rotando los turnos. Yo por el trabajo y por los médicos de mi hijo tenía más disponibilidad horaria a la noche. Entonces me quedaba allá en la escuela y Julia se quedaba en casa cuidando de su hermano. Así nos íbamos rotando. Hubo días que iba a trabajar sin dormir y era muy difícil pero valió la pena.

– ¿Y qué aprendizajes sentiste más potentes en esos días de acompañar a las chicas y los chicos?

Euge: El aprendizaje más grande tiene que ver con la organización y el compromiso que transmitían los chicos y las chicas. En un momento se me ponía la piel de gallina porque veía el compromiso de cada uno con su tarea. Estaban organizados por comisiones: comisión de limpieza, comisión de alimentos, comisión de seguridad. Las primeras semanas fue muy fuerte ver cómo ponían el cuerpo, fue una lección para todas nosotras, las mamás y los papás.

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Las resistencias en educación son una continuidad ineludible de este 2017 que se termina: docentes, madres, padres, estudiantes, trabajadoras y trabajadores siguen luchando para sostener una escuela que se descompone, que se vacía y se destruye, sin obtener respuestas, sin balanzas que equilibren, sin un norte de esperanza. Siguen. Seguimos. ¿Cuánto más de peso para un solo lado en este 2018 que se inicia?

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