Editorial Julio-Agosto. El mundial de las pibas

Al momento de escribir este texto, estamos en el medio tiempo de un partido crucial: la legalización de la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). El 14 de junio, el Congreso Nacional votó a favor y el 8 de agosto el Senado decidirá su postura al respecto. En caso de aprobarse, Argentina sería el tercer país latinoamericano, después de Cuba y Uruguay, con una legislación que admite el aborto sin restricciones de circunstancias.

En los últimos 30 años, complicaciones relacionadas con abortos clandestinos fueron la primera causa de muerte de personas gestantes. A menudo, incluso los abortos no punibles que establece el Código Penal desde 1921 para casos de violación y cuando corre riesgo la salud de la persona gestante, se obstaculizaron las intervenciones con judicializaciones innecesarias y objeciones de conciencia. No se sabe cuántas mujeres, trans y niñas parieron en contra de su voluntad.

Frente a esta realidad, el movimiento feminista exige la libertad de decidir sobre el propio cuerpo desde hace décadas.

¿De dónde venimos?

En Argentina, el movimiento de mujeres lucha por el derecho al aborto legal desde mediados de los 70. En el año 1975, el Frente de Lucha por la Mujer presenta un programa de 10 puntos que incluye el aborto legal y gratuito. La última dictadura militar genera una ruptura dolorosa en la continuidad de organizaciones de mujeres. A su término surge rápidamente la necesidad de encontrarse entre todas: en 1986 nacen los Encuentros Nacionales de Mujeres y el debate sobre la necesidad de legalizar el aborto forma parte de ellos desde el primer encuentro en el teatro San Martín en Buenos Aires. En 1988, se crea la Comisión por el Derecho al Aborto que va a repartir volantes cortados a mano en la esquina de Callao y Rivadavia mientras las y los transeúntes las insultan.

En 2005, se conforma la Campaña por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito en Rosario, integrada entonces por 70 y hoy por más de 500 organizaciones sociales, políticas, feministas, de derechos humanos y un largo etcétera. En 2007, la Campaña presenta por primera vez el proyecto de ley. Mientras lo siguen presentando regularmente en los siguientes años, sus integrantes acompañan juicios legales como el de Ana María Acevedo y la creación del protocolo de atención a abortos no punibles. Además, grupos como la línea de Lesbianas y feministas por la Descriminalización del Aborto creada en 2010 y Socorristas en Red que existen desde 2012 acompañan a personas que quieren abortar para que lo puedan hacer en las condiciones más seguras y cuidadas posibles.

En 2018, un millón de personas se movilizaron frente al Congreso Nacional en una vigilia para exigir ese derecho por el que empezó a pelear un puñado de mujeres hace cuatro décadas. Todos los granitos de arena que fueron juntando quienes nos precedieron crearon el camino por el que vamos hoy hacia una vida más libre y autónoma.

Gracias.

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