Las mujeres desde el kiosko de revistas

Por Claudia Estanga.

Es verano. Tiempo de lecturas vacacionales. El kiosko de revistas es un territorio minado de estereotipos sexistas, violentos, antiguos. Cuerpos desnudos en la playa, chimentos, títulos de publicaciones que sellan roles repetidos para la mujer: guías para tejer, instrucciones para adelgazar, consejos para cuidar a la familia, tendencias de moda. Dos publicaciones, sin embargo, se paran firmes desde las estanterías del puesto de revistas para discutir contra estos contenidos, para editar y mostrarnos otras mujeres, otras representaciones de sus cuerpos, de sus valores, de sus vidas. Entrevistas a Ingrid Beck, directora de Revista Barcelona y a las voces creadoras de las antiprincesas de Chirimbote, Nadia Fink y Pitu Saá.

Comunicar. Ser mujer. Editar contenidos a contramano de los estereotipos. Lanzar para los lectores un conjunto de perspectivas críticas que traspasan el contenido, que van en contra del sentido común establecido por la sociedad patriarcal y por los medios masivos. Muchos son los puentes para pensar en Chirimbote y Revista Barcelona. Las voces se entrelazan solas y van formando diálogos posibles desde el comienzo de las entrevistas. Escribir y editar de esta forma, en ambos casos, implica llevar a cabo una comunicación que se ancla en prácticas y miradas, en iniciativas y acciones que movilizan y desbordan los trabajos comunicacionales de sus publicaciones.

La voz que abre las reflexiones en estos territorios es nada menos que la de Ingrid Beck. Ingrid dirige la Revista Barcelona, es periodista pero es además una de las impulsoras iniciales de la convocatoria masiva de Ni Una Menos.

– ¿Cómo nació la iniciativa de Ni Una Menos?

Un poco la génesis tiene que ver por un lado con un encuentro que se hizo en la Biblioteca Nacional ya con la consigna #Niunamenos, donde hubo lecturas en relación con los femicidios. Cuando ocurrió el femicidio de Chiara Paez en Rufino, Santa Fe, Marcela Rufino twitteó una interpelación respecto a no dejar que nos sigan matando y varias alrededor nos pusimos a pensar qué podíamos hacer, que excediera el trabajo que hacía cada una desde su lugar. Ahí pensamos en salir a la calle y básicamente le pusimos fecha y lugar a la iniciativa. Ahí se empezó a viralizar, a mover y terminó el 3 de junio con esa multitud en Buenos Aires y en cientos de lugares del resto del país.

– ¿Cómo crees que se transformó esa propuesta inicial de movilización desde la perspectiva de ustedes que fueron parte de la gestación de la convocatoria?

Nosotras nos unimos en su momento para manifestarnos en contra de los femicidios, para reclamar muchas cuestiones a todos los poderes del estado y también a los medios de comunicación y a la sociedad civil. Nosotras seguimos trabajando desde ahí pero de manera absolutamente inorgánica. Hay muchos colectivos #Niunamenos, muchos grupos. Desde lo que nosotras integramos nuestro último trabajo en conjunto fue el impulso del primer índice nacional de violencia machista.

– ¿En tu biografía hay algún momento bisagra en el que arrancó tu compromiso con temáticas de género?

Yo creo que el tema me atravesó desde siempre. No recuerdo un momento concreto en que yo haya dicho “soy feminista”. Si ahora miro hacia atrás puedo rastrear un pasado de pelea y batalla desde bastante chica contra los prejuicios. Sí lo que me pasó es que el compromiso se redobló con #Niunamenos, ahora es imposible que me deje. Depende también de la historia de cada una. Yo por ejemplo tuve militancia adolescente, viví la apertura democrática, hice la facultad y empecé en periodismo muy de chica, entonces todo eso me fue influyendo naturalmente y el tema en particular me fue atravesando.

– Como mujer, como comunicadora, ¿en qué momentos de tu vida profesional sentiste diferencias concretas con las oportunidades que tienen hombres y con las que tenemos nosotras?

Las primeras experiencias laborales en este sentido fueron en el periodismo. Yo empecé con un puesto bastante ejecutivo en la revista La Maga, en los años ´90. Era muy joven y tenía un lugar de decisión pero siempre estaba por debajo del poder de decisión de los varones a nivel creativo. La maternidad también me marcó muchísimo en relación con lo que nos traspasa, con el deber ser de la maternidad y con un discurso que lo rodea que es muy machista, muy indicativo, prescriptivo. Todo eso también fue un trayecto bastante difícil, no más difícil que el de otras mujeres, claro. Pero fue también algo que me hizo tomar conciencia de género en ese sentido, de la desigualdad sobre ese punto. El desafío de estar al frente de una revista de humor político, de sátira, también fue difícil. Cuando el fronting lo hacía Pablo Marchetti era claro que parecía que la impronta era de él, él era el creador. Cuando él se fue, sobrevino la duda: “¿una mujer va a poder?” Parece que tampoco tenemos humor político las mujeres. Ese también fue para mí un desafío importante.

Fuente: Revista Barcelona https://revisbarcelona.com/

Ingrid también es directora en TEA Arte, la escuela que brinda formación en periodismo especializado en cultura, arte y espectáculos dentro de TEA. Como coordinadora del espacio y dentro de su escuela, le tocó atravesar y presenciar la polémica entrevista a Gustavo Cordera. Mientras estudiantes de la escuela lo entrevistaban como parte de una práctica, él sostuvo: “hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo”.

– Dentro de lo que es tu rol en TEA arte, supongo que el episodio de Gustavo Cordera habrá sido además de inesperado, movilizante ¿Qué te pasó cuando lo escuchaste decir lo que dijo? En el espacio que además vos coordinas, con todo lo que vos promovés…

La percepción era que no podía creer lo que estaba diciendo, la sensación era “no puede estar diciendo esto, no hay lugar para estas palabras”. Fue eso exactamente lo que le dije. Pero definitivamente él no estaba dispuesto a escuchar.

– ¿Qué debates abrió ese episodio al interior del espacio? ¿Cómo se manejó lo que sucedió hacia adentro de TEA?

Primero se habló bastante de qué publicar y qué no, cómo hacerlo, el tema de los contextos. Después, los estudiantes de segundo año hicieron una producción que está buenísima, que está subida en la revista digital de la escuela, sobre el machismo en el rock. Así que también se habló del tratamiento de estos temas en los medios porque ellos vivieron en carne propia lo que es ser arrasado por una noticia. Y en esos días pasó algo puntual en este sentido. Un par de alumnas fueron invitadas a un programa de televisión, un miércoles a la mañana. Mientras ellas estaban en el programa, había cámaras en la puerta de TEA Arte y el movilero decía “las autoridades tienen miedo, no quieren hablar”. Pero los miércoles no hay clases. Ellas estaban viendo en vivo lo que pasa cuando una noticia se echa a rodar, crece y ni siquiera hay chequeo de fuentes. También nos replanteamos cuestiones vinculadas al uso de redes sociales. Nosotros no prohibimos publicar lo que pasa adentro de la escuela, simplemente nos parece mejor publicarlo en los medios de la escuela. Básicamente porque son alumnos de primer año, porque está bueno trabajar en conjunto, además porque es un material que es de todos, no de uno solo.

Fuente: Revista Barcelona https://revisbarcelona.com/

Desde la Revista Barcelona, Ingrid Beck se mueve en el terreno del humor y la sátira. El tema de género también se retoma desde el estilo comunicacional con el que se trabaja en la revista.

– Respecto a tu rol de directora en Barcelona, te pregunto sobre el humor con temáticas de género ¿Hay límites? Supongo que socialmente debe haber algunos “no” en este punto.

Los “no” tienen que ver más con lo que queremos decir más que con los temas. De hecho hemos hecho varias tapas satíricas sobre la cuestión de la violencia machista. Muchas veces la decisión tiene que ver con mantener el tema en la agenda y en otros casos porque estaba en la agenda pública y teníamos que retomarlo. Parodiamos mucho lo que hacen los medios de comunicación con el tema de la violencia machista así que no hay límites en ese sentido, no debería haber. No creo que exista límite más que sobre lo que querés decir. Claro que yo tengo mis límites morales pero el límite no lo ponen los temas sino el mensaje.

Fuente: Editorial Chirimbote http://chirimbote.com.ar/

Antiprincesas, de la editorial Chirimbote, es una colección de materiales que también propone, desde otro estilo, un enfoque crítico en el mar de estereotipos del kiosko de revistas. Está dirigida a lectores infantiles pero abraza con ideas y personajes de mujeres potentes que anclan en lecturas para todas las edades. Es esto lo que la hizo alcanzar una popularidad significativa en los últimos años. La editorial y las publicaciones están a cargo de Nadia Fink y Pitu Saá. Sus voces también expresan una perspectiva que envuelve y profundiza los sentidos de la publicación.

– ¿Cómo nace Chirimbote?

Nadia: Chirimbote nace con la idea de contar historias de mujeres reales. La idea de la antiprincesa nació como un juego para pensar de otro modo lo que se propone en los cuentos infantiles pero terminó siendo muy contundente. Oponer las princesas que nos contaron tradicionalmente con estas mujeres que hicieron todo lo que hicieron fue una de nuestras ideas iniciales.

– En el mundo de los kioskos de revistas, la representación de lo femenino está en su mayoría ligada a otros atributos: la belleza física, la fama, la mujer del hogar. ¿Qué atributos son importantes para las mujeres que se cuentan en Chirimbote? ¿Cómo trabajan y tematizan la representación de esas mujeres? ¿Cuáles son los rasgos que buscan destacar en los materiales?

Nadia: es muy cierto lo que decís. Las revistas de “chismes”, para usar una palabra bastante antigua, siempre parten de la vida privada, de los estereotipos violentos y tristes que se repiten desde hace tanto. En nuestro caso y por esto mismo, las primeras mujeres que editamos salieron así, de un tirón: Frida Kahlo, Violeta Parra y Juana Azurduy. Sobre todo porque yo ya las había trabajado en notas para públicos adultos. La línea a partir de eso fue pensar rasgos en común con las características propias de cada mujer. Los rasgos en común que tienen las antiprincesas son varios, algo que a esta altura ya nos parece más un concepto que una colección. Uno de esos rasgos es la idea de oponerse a los roles de los cuentos, con todo lo pasivo y lo inherente a los relatos clásicos donde una mujer es lo que es para conformar a un hombre, para ser una buena reina o una buena princesa. Otro rasgo clave es que nuestras antiprincesas son latinoamericanas, en oposición a las historias de Europa. Rompen los cánones de belleza tradicionales, son las mujeres reales. Las de las tapas de revista son las que no vemos en lo cotidiano, las que no nos representan. Ellas llevaron adelante proyectos propios, buscaron transformar la realidad que las rodeaba, que en cada caso, en cada país, en cada tiempo fue y es muy distinto. Algo muy reciente y que nos sorprendió mucho es que las antiprincesas estuvieron presentes en la marcha contra Donald Trump, lo que demuestra que nos van excediendo, que van teniendo una vida propia.

Fuente: Editorial Chirimbote http://chirimbote.com.ar/

– Para hablar sobre una de las últimas publicaciones, me quedé pensando, ¿en qué sentido Gilda les parece un ícono de antiprincesa al “estilo Chirimbote”?

Nadia: lo de Gilda es una gran pregunta porque estuvo en nosotros el debate, hasta nos vinieron preguntas del tipo “bueno, ¿qué hizo Gilda por el mundo?” Lo que creemos es que justamente es parte de la idea de nuestro trabajo romper incluso hasta nuestras propias expectativas. Porque Frida, Juana, Violeta van siguiendo una línea quizás bastante evidente. Tal vez Mercedes Sosa hubiera sido una mujer argentina más esperable para lo que venimos haciendo. Pero quisimos justamente romper eso, ir un poco más allá y entonces la primera mujer argentina que ponemos es Gilda. Gilda es una cantante popular de cumbia, una música muy popular en nuestro país, que recorre toda Latinoamérica pero sin embargo es muy denostada por la gente que se considera culta. A la vez se baila en todos lados, es una música que se escucha, se quiere. Está también la cuestión de los santos populares, las santas populares que nos parece un tema que circula mucho y que queríamos trabajar. No se tematiza ni siquiera en los colegios cuando la realidad es que muchas chicas y chicos que asisten tienen en sus casas tradiciones o creencias de santas y santos populares. Por eso quisimos proponerla.

– En la práctica comunicacional, editorial, en tu vida profesional ¿sentís o sentiste diferencias con las oportunidades dadas a los hombres? ¿En qué aspectos?

Nadia: creo que dentro del oficio de la comunicación, como en tantos otros, nuestro lugar como mujeres es diferente, creo que al tomar la palabra es cuando hay diferencias y las hubo siempre. Aun cuando con el paso del tiempo, con el trabajo, una vaya ganando lugar y respeto. Yo empecé como correctora, que es un rol muy asignado a las mujeres por ejemplo. Después pude llegar a investigar o entrevistar. Pero primero fue la corrección.

– ¿Y cuándo sentís que empezó tu compromiso con temáticas de género? ¿Hubo algún momento bisagra?

Nadia: la cuestión de la temática de género se fue dando naturalmente. Participé muchos años en la revista Sudestada donde las notas sobre mujeres las empecé a hacer yo, trabajaba las tapas e incluso una sección que se llamaba “malditas”, era una de las pocas mujeres de la redacción estable. Lo que volcamos en Chirimbote, si bien tiene mi nombre, es una construcción colectiva, es constante el intercambio con otras mujeres, con otras comunicadoras, desde lo que consideramos un feminismo popular, que no es lo mismo que el feminismo anclado solamente en teorías, sino el que atiende a las circunstancias reales, particulares, que rodean a todas las mujeres.

“Pitu” Saá trabaja junto a Nadia en Chirimbote. Él es el responsable de los dibujos coloridos y sensibles de las publicaciones, las imágenes de estilo antiestereotípico que se destacan en la colección. También surge la pregunta por los rasgos que para él tienen esas mujeres y cómo se marcan desde los dibujos.

– Para vos, para tu arte, ¿Qué atributos son importantes en las mujeres que se cuentan en Chirimbote?

Pitu: yo creo que los atributos importantes para destacar tienen que ver con las características de estas mujeres en torno a la búsqueda de libertad. Ellas desafiaron los mandatos de su época, construyeron no solamente de forma individual sino con otras y con otros. Nos parece importante también en nuestros materiales destacar la cuestión del cuerpo, pero no como objeto en el sentido dado por la mirada del hombre heterosexual, sino más que nada como territorio propio de disfrute de las propias mujeres.

– Respecto a la ilustración, ¿cómo se traduce la mirada de ustedes en cuanto a la estética, el placer, el cuerpo de las mujeres y sus rasgos en lo que son los dibujos?

Pitu: Si bien son dibujos bien icónicos, lo que intento cuando ilustro es que en esa iconicidad se rompan los estereotipos con los que se representan a las mujeres, sobre todo en las formas y las dimensiones. Busco que las dimensiones sean reales, respetar las proporciones, los rasgos simples, para no reproducir las imágenes que uno ve siempre en los kioskos de revistas.

– ¿Y qué significa para vos como hombre representar mujeres como las que ilustrás y retratás en Chirimbote?

Pitu: Es importantísimo. Para mí como hombre es una mayor responsabilidad aun porque no desconozco en absoluto el lugar en el que me ha puesto como hombre la sociedad patriarcal. Entiendo que entonces mi tarea es en el día a día deconstruir ese lugar, esa posición, para que sea una sociedad con igualdad de derechos.

Fuente: Editorial Chirimbote http://chirimbote.com.ar/

Chirimbote editó también la publicación de Antihéroes, donde los hombres elegidos acompañan algunas de las ideas trabajadas en la colección de las antiprincesas. Pitu los dibuja con la misma fortaleza y una huella similar que destaca en los hombres una belleza sencilla y cotidiana.

– En el caso de las ediciones de Antihéroes, donde se trabajaron las figuras de hombres como Cortázar o Galeano, ¿qué rasgos elegís destacar para diferenciar los dibujos?

Pitu: En cuanto a los antihéroes, así como con las antiprincesas rompíamos estereotipos de lo que se quiere construir como sentido común de lo femenino, también buscamos romperlos con ellos. La elección de los personajes tiene que ver justamente con criticar esa imagen del hombre fuerte, del héroe que todo lo puede. Los dibujos proponen ese sentido y la elección de los hombres, sin duda sensibles, profundos, también.

La Editorial Chirimbote también articula sus contenidos y miradas con otras editoriales, piensa y trabaja desde lo colectivo, multiplica con otras y otros comunicadores lo que genera en cada puesto de diarios donde circulan sus publicaciones.

– ¿Cómo surgió la idea del libro “Ni una menos desde los primeros años”? Para la producción de este material ¿qué articulaciones con colectivos o fuentes trabajaron? ¿De qué miradas se nutrieron para la producción?

Nadia: La publicación de Ni Una Menos surge en realidad de una idea de reeditar un libro en el que yo había trabajado como correctora y que había sido trabajado en la editorial de las madres hace algunos años atrás. Se llamaba “Equis: la igualdad y la diversidad de género desde los primeros años”, y estaba todo escrito con “x” justamente. Fue durante la discusión social por el matrimonio igualitario y la idea era pensar cómo iban a ser esas nuevas familias, cómo se iba a trabajar el tema que era muy reciente. En ese momento fueron Las Juanas Editoras quienes lo hicieron y yo trabajé como correctora y editora, estuvimos casi un año trabajando. El libro se agotó rápido y después la editorial de las madres desapareció. Entonces vimos la necesidad de que ese libro circulara. Lo que hicimos fue reactualizar los debates ya con dos marchas de Ni Una Menos en la calle, con un movimiento de mujeres que creció. En ese momento pensábamos cómo iban a ser las nuevas familias y hoy estamos pidiendo que no nos maten. Nos pareció mucho más fuerte, más visible, teníamos que incluirlo y actualizarlo en este sentido. Además sumamos seis capítulos nuevos y trabajamos colectivamente con Las Juanas Editoras. Colaboramos además con la publicación de Feminismos Populares, que compiló Claudia Korol desde Pañuelos en Rebeldía. Nosotras y nosotros seguimos trabajando así de esta manera porque creemos profundamente en lo colectivo. Cuantas más voces sumemos, más lejos llegamos, más profundo y mejor es nuestro trabajo como comunicadores y comunicadoras.

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