¿Hay que leer más escritoras mujeres? Literatura argentina y feminismos

Por Sabrina González.

El seminario “Tensiones de un debate en curso: feminismos y ficciones en la literatura argentina” apuesta al pensamiento crítico sobre la relación entre literatura y teoría feminista. Las profesoras Tania Diz, María José Punte y Paula Bianchi recorren la literatura argentina en clave feminista: desde Virginia Woolf y Simone de Beauvoir hasta Betina González y Mariana Enríquez. La doctora Tania Diz, una de las docentes que dictan el seminario en la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires, cuenta cómo se fue abriendo el espacio académico al feminismo y qué es lo que falta conquistar todavía.

¿Cómo surge la idea de hacer un seminario de literatura y feminismo?

Nosotras tres lo pensamos porque hace mucho que estudiamos este tipo de temas y por eso nos daba ganas de armar algo coherente y que tenga la forma de un seminario. Fue una construcción de años de trabajo. De todas maneras, ya hace bastante que hay en la facultad seminarios, no sé si de feminismo y teoría feminista, pero sí de literatura y género. De hecho, la que empezó con este tipo de seminarios fue Nora Domínguez hace ya unos cuantos años. Tienen cierta tradición.

¿Por qué un seminario de feminismo y literatura en la Facultad de Filosofía y Letras? ¿Fue específicamente creado para ese espacio?

Hace bastante que en la carrera de Letras hay seminarios de Literatura y Género, eso no es nuevo. Este seminario en particular obedece en realidad a un área de vacancia: Hubo un reclamo de los estudiantes que querían un seminario de literatura feminista y a partir de eso se presentaron varios programas. Ganó el nuestro respecto de esa propuesta.

¿Qué temas se tocan en el seminario? ¿Cómo fue el proceso de selección de esos temas?

El objetivo central del seminario sería traer ciertos textos clásicos de la teoría feminista para ver cómo fueron leídos y cómo aparecen, si es que aparecen esos argumentos, en ciertas zonas de la literatura argentina. Y en realidad, eso fue como consecuencia del trabajo de investigación de cada una. A mí me interesa mucho la lectura de la teoría feminista en el campo cultural porque me parece que hay poco investigado sobre el tema. Las otras dos profesoras tienen otros intereses: a María José le interesa mucho la cuestión de la infancia y cómo aparece en la literatura contemporánea, sobre todo en el cine y, a razón de eso, las identidades, las disidencias y demás. A Paula Bianchi le interesa la representación de la violencia y cómo aparece la violencia hacia las mujeres en algunas zonas de la literatura. Eran preguntas que cada una tenía en su trayectoria de investigación y las juntamos e hicimos el seminario.

¿Fue difícil conseguir el espacio?

Bueno, este espacio no porque era un área de vacancia, con lo cual iba a aparecer. Pero lo que sí sigue siendo un debate difícil es que dentro de las cátedras aparezcan cuestiones ligadas o a la teoría feminista, o a determinadas escritoras. En realidad, la pregunta habría que hacérsela más a la gente que estuvo en los orígenes del Instituto de Género respecto de todas las luchas que ellas tuvieron que librar para imponer el tema primero como área, después como Instituto, que de a poco fue teniendo más legitimidad. En realidad hay un problema con la legitimidad académica que todavía funciona.

¿Qué carencias te parece que tiene el programa de Letras y qué autoras faltan o qué autoras deberían estar en el programa y por qué no lo están?

Yo creo que hoy en Letras se está planteando eso como un problema. En realidad, desde el Instituto de Género y desde las investigadoras que estamos en estas cuestiones hace rato que se vienen planteando ese tipo de cosas que ahora aparecen como una demanda de los estudiantes y cobran forma. Ahora que se está empezando a cambiar el plan de estudios, uno de los problemas es ese: ¿Qué pasa con las cuestiones de género en la carrera?

Mi opinión es que, efectivamente, lo que predomina son programas bastante androcéntricos en donde hay poca presencia de problemáticas que pongan este tipo de cosas en cuestión.

¿Qué escritoras deberían o no deberían estar? No sé, eso creo que es una pregunta que se la tiene que hacer cada cátedra y que cada cátedra verá cómo la resuelve o qué es lo que hace con eso. ¿Que podría haber escritoras que actualmente no están?Indudablemente que sí, también de eso se trata la investigación donde uno va renovando más allá de algunos clásicos. Yo estoy en Literatura Argentina II. Entonces, si vos me decísBueno, pero ¿habría que sacar entonces a los escritores como Borges o Bioy?” Es una aberración porque por algo están en el canon, no es que están ahí porque sí. Que se podrían incorporar otras mujeres que entren en debate o en relación a eso, sí. También se podría pensar en armar un programa sólo con escritoras y ver qué pasa. A mí me parece que está bueno como pregunta, no como mandato. Pueden ser preguntas que traigan alguna renovación, o no. Que no traigan nada.

¿Qué respuesta tienen o qué pueden notar en las personas que cursan el seminario?

A mí me parece que hay mucha curiosidad, sobre todo, y eso está bueno porque la teoría feminista tiene una gran tradición. A mí me gusta como lugar para pensar y lo uso como posicionamiento político, entonces creo que puede ser un buen lugar para empezar a formarse como investigador o como investigadora. Lo que a veces sucede es que también el feminismo está un poco de moda y cuando uno escarba un poco, en realidad no sabe bien qué es, ni cuál es la posición política, ni cuáles son las discusiones. De alguna manera, eso es lo que a mí me interesa traer al seminario, para que se vea cuáles son las preguntas y las discusiones, entonces en función de eso ir pensando. No caer en la respuesta fácil de “Ay, no hay escritoras, tiene que haber.” No sé si tiene que haber o no tiene que haber, porque si no, lo reducimos mucho a la diferencia sexual. Ahí habría una cuestión de cupo que hoy no me parece productiva como discusión. Lo que me parece más productivo es ir hacia el feminismo como ideología, es decir, sacarlo de la identidad sexual y llevarlo más a una cuestión ideológica.

¿A qué adjudicás tanto interés por el seminario y por el feminismo?

Yo creo que el gran fenómeno, el inicio, fue el Ni una menos, la primer marcha del Ni una menos para mí es el inicio. Yo hace muchos años que estoy dentro del feminismo y he ido a muchas marchas del 8 de Marzo en donde apenas había cien personas. Era como ir como entre nos, yo me encontraba con todas mis amigas de la militancia, era un espacio casi social digamos. Y de golpe aparece este fenómeno en el cual el asesinato de mujeres es visto como un problema social propio de las mujeres y pasa a ser femicidio. Eso tiene un peso a nivel masivo tan fuerte como para que genere el Ni una menos. Eso para mí le dio otra visibilidad totalmente distinta al feminismo, y trae como consecuencia que ahora se esté discutiendo la despenalización del aborto. Algo que a mí me alegra mucho respecto del momento del debate de hoy, respecto de la despenalización, es que efectivamente aparecieron muchas voces de militantes feministas con una gran formación. La pregunta por la diferencia sexual, por si había o no discriminación sobre la mujer son preguntas que estaban en los ’20, entonces el nivel de profundidad del debate de hoy creo que da cuenta de toda esa tradición.

¿Tenés algo para agregar sobre el seminario, sobre la lucha feminista?

Sobre el seminario: Me gustaría que se transforme en un espacio de formación. El ideal para mí es que sea un espacio que esté siempre en la formación de la carrera. Después vendrá la discusión respecto de si la perspectiva de género tendría que ser transversal o no al plan de estudio. Me parece que eso es toda una discusión pero mientras tanto es un buen lugar de formación que no se debería perder porque efectivamente tiene toda una metodología de investigación.

Y sobre la coyuntura actual: Ojalá que salga la despenalización del aborto. Es muy raro lo que está pasando, porque hay como una hegemonía en donde de golpe lo más progre del mundo es estar a favor de la despenalización del aborto, cosa que si me lo preguntabas hace un año nomás, te decía que no. ¿Qué puede llegar a pasar? Ojalá, ojalá que salga.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *