Imputadxs por defender la educación

Por Sabrina González.

La lucha de lxs estudiantes por el presupuesto universitario sigue en pie a pesar de las adversidades. El 28 de Agosto se tomó el Pabellón Argentina de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en reclamo contra el ajuste en educación. Hoy, 29 alumnxs de distintas facultades y una profesora enfrentan una causa penal por la protesta. Desde Córdoba, habla Julieta Alonso, fueguina, cursa el segundo año de Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC y milita en La Marea. Nos comparte su perspectiva como imputada junto a otrxs compañerxs.

Foto: Colectivo Manifiesto

¿Cómo se llega a la decisión de tomar el Pabellón Argentina?

Empezó con procesos organizativos democráticos, asambleas, con la toma de facultades. Primero arrancó el CePIA (Centro de Producción e Investigación en Artes) como primera facultad tomada, si no me equivoco, a nivel país. Fue como el epicentro del conflicto universitario a nivel nacional y ahí se empezó a contagiar en el resto del país, se organizaron asambleas de base y se tomaron pabellones o facultades. La decisión de tomar la facultad fue una medida de lucha ante el ataque macrista general al pueblo trabajador, pero también a la educación pública con el recorte presupuestario, la subejecución de presupuesto, etc. Y en particular, la toma del Pabellón Argentina se decidió en una Asamblea Interfacultades e Interclaustro (compuesta por estudiantes, docentes y no docentes) masiva ante la urgencia de visibilizar aún más la lucha que veníamos dando y para reclamarle principalmente al gobierno macrista y también que dé respuesta Juri (rector de la Universidad Nacional de Córdoba). Por eso, uno de los principales reclamos fue que se abra una mesa de negociación o de diálogo para poder tratar el pliego de reivindicaciones que teníamos lxs estudiantes de toda la universidad.

¿Tuvieron apoyo de todos los sectores de la Universidad para tomar el Pabellón?

No. El apoyo más genuino fue del estudiantado, prinicipalmente. De docentes y no docentes también. Al principio, nos apoyaban algunas facultades o decanatos, algunos sectores: ADIUC y CONADU aparecían, pero cuando tomamos el Pabellón dejaron de apoyarnos. De hecho, hay sectores que dejaron de participar de la Asamblea Interfacultades, algunos Centros de estudiantes y algunas agrupaciones como La Bisagra, La Franja Morada y después obviamente el rectorado: Juri, Yanzi (Vicerrector de la Universidad Nacional de Córdoba), un montón de decanatos se opusieron desde el primer momento porque obviamente quieren que pase el presupuesto 2019. En ningún momento estuvieron a favor ni siquiera de las Asambleas y de las instancias democráticas. El hecho de que ellos hayan pedido un 30% de aumento presupuestario universitario fue en realidad ante la presión estudiantil y docente. Es una hipocresía de su parte, en ningún momento nos ayudó o quiso apoyarnos mediante mesas de diálogo o lo que fuese, en ningún momento recibimos ayuda de esos sectores. Pero sí, principalmente del estudiantado y después sectores obreros, EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) que nos donó colchones, nos donó plata, Molinos Minetti, también Docentes en Lucha nos apoyaron, sectores de la lucha medioambiental, del movimiento de mujeres, el Ni una menos, entre otros.

El rector Hugo Juri
Foto: Colectivo Manifiesto

¿Qué efecto tuvo la toma del Pabellón? ¿Fue favorable?

La toma del Pabellón se dio en el contexto de alrededor de cincuenta y siete facultades y pabellones tomados en toda la Argentina, marchas con miles y miles de personas, etc. Entonces, fue una de las tantas medidas de lucha que favoreció a la visibilización del conflicto universitario y también a que se escuchen nuestros reclamos. En particular, el Pabellón Argentina fue un poco lo que más se visibilizó, lo que más jodió justamente por ir de lleno a reclamarle a Juri y al rectorado, en lugar de hacerlo en distintas facultades. Por eso mismo es que salieron a contraatacar tan ofensivamente sectores reaccionarios y los medios de comunicación. Se armó todo un circo mediático con un montón de calumnias hacia el estudiantado con cosas falsas de que destruimos cosas cuando fue todo lo contrario y fue una toma pacífica. Pero sí logró eso, seguir visibilizando. También sirvió como un punto de encuentro para poder coordinar medidas, para encontrarnos lxs delegadxs por ejemplo de las distintas tomas de las facultades, para coordinar acciones, para distribuirnos la comida, la plata, para armar mejor los planes de lucha.

Una de las medidas impulsadas por estos sectores “reaccionarios” fue una sentada pacífica enfrente del Pabellón. ¿Qué sucedió ese día?

Los medios ahí jugaron un rol bastante importante de la mano de La Franja Morada y del Rectorado para desligitimarnos y estigmatizarnos. Lo de la sentada surge en realidad a nivel más propagandístico de La Franja Morada que fue acompañado por otros sectores reaccionarios, algunos eran padres de alumnos, entre otras cosas. Y lejos de ser pacífica, fue sumamente violenta. La que era pacífica era nuestra toma. Golpearon compañerxs, rompieron cosas, rompieron afiches, nos amenazaron, nos gritaban cosas, violentaron a compañeras.

Surgió como eso, como una medida reaccionaria contra el estudiantado en lucha, bronca hacia todas las medidas que veníamos tomando en general porque no jodía a nadie la toma del Pabellón en lo concreto. No es que estábamos impidiendo algo, todo lo contrario. Nosotros queremos estudiar y como queremos estudiar estábamos tomando medidas de lucha para que no nos quiten el derecho de poder estudiar, ingresar, permanecer y recibirnos.

¿Por qué te parece que estos sectores fueron tan violentos?

Hay un núcleo conservador y consolidado de derecha que se ve fogoneado por todos los dichos de Juri, de Conrero (el decano de Agronomía), de Yanzi, de La Franja Morada que cuando tiene la oportunidad y el aval de La Franja o alguno de esos sectores que le hacen el juego al gobierno, reaccionan de manera violenta ante nosotrxs.

En un plano más general se ve también con todos los sectores que son antiderechos y que reniegan o reaccionan ante cada reclamo, cada lucha popular como los proaborto clandestino que violentan a compañerxs con el pañuelito verde o la gente que se queja de las marchas.

Lejos de frenarnos, no nos frenan, no es que vamos a dejar de luchar porque están estos sectores, pero sí son un núcleo de derecha que está consolidado y cuando ve la oportunidad y son fogoneados por los medios de comunicación, La Franja o distintos sectores de derecha salen a atacar, reaccionan.

Foto: Nicolás Bravo

¿Por qué el Pabellón Argentina y no otro espacio?

No es el rectorado, pero, para decirlo de alguna manera, es el corazón político de la UNC. Ahí hay reuniones, pasan muchas cosas por ese espacio y también es uno de los lugares más significativos y visibles de la UNC. Por ahí pasan algunas decisiones administrativas, políticas, pero también porque es visible y para que nuestro reclamo se pueda hacer escuchar. En un momento también se había hablado de tomar el rectorado, por votación surgió el Pabellón Argentina porque la mayoría de lxs estudiantes entendimos que era el lugar más visible y significativo.

En este momento hay 29 alumnxs y una profesora imputada. ¿De qué los acusa la justicia?

Nos acusan de usurpación. No tienen en realidad ninguna prueba empírica, fáctica o concreta de que lo hayamos hecho. En términos legales no tiene ningún tipo de sustento sino que más que nada es una acusación política. Porque para poder acusarnos de usurpación necesitan en primer lugar pruebas de que nosotrxs estábamos ahí y con el propósito de usurpar un espacio público, lo cual no fue así. De hecho, tampoco tuvimos orden de desalojo. Se basan también en algunos dichos de Yanzi, en algunos testimonios muy por el aire, pero no tienen pruebas de que ingresamos en el día de la toma. De hecho, todo lo contrario, estábamos ahí con el objetivo de tomar por un tiempo indeterminado, pero solamente por un tiempo en reclamo de una mesa de diálogo para que se trate el pliego de reivindicaciones.

Los únicos culpables de que la toma se haya sostenido el tiempo que se sostuvo fueron Juri y Yanzi. Recién a la tercera semana empezaron a hablar de una mesa de diálogo. Previo a todo eso desoyeron nuestros reclamos, nos ignoraron, básicamente hicieron como que no existíamos. En ningún momento atinaron a solucionar el conflicto que estábamos atravesando. Entonces ellos son los únicos culpables.

A partir de esta imputación, ¿cuáles son los pasos a seguir para ustedes? ¿En qué situación se encuentran?

Por ahora no pueden hacernos nada justamente por eso. En primer lugar tienen que comprobar que nosotros hayamos tomado. Por ahora no sería viable, es más bien una forma de apaciguarnos, de darnos miedo, también un poco para conformar a su base social de derecha. Pueden decirles:- Miren cómo nosotros estamos haciendo algo- pero de fondo en realidad no habría posibilidad de que nos pueda llegar a pasar algo. De hecho, ahí te das cuenta un poco el rol de la justicia, que de un día para el otro nos logran acusar cuando todo el tiempo cajonean un montón de amparos de sectores en lucha, amparos legítimos.

Esto demuestra que es una acusación política. Son dos aspectos los que hay que seguir: un poco la parte legal, donde estamos bastante cubiertos en el sentido de que no pueden seguir avanzando porque no hay pruebas y no pueden acusarnos de usurpación si no tienen cómo corroborarlo. Y por el otro lado, los pasos a seguir son continuar organizándonos para ejercer también presión política desde nuestro lugar, presión estudiantil. También conseguir el mayor apoyo posible de todos los sectores en lucha, de los decanatos, de distintos sectores. Ya hicimos una marcha, a ver qué otras iniciativas van surgiendo, seguir participando de asambleas y cosas por el estilo para ver cómo seguimos dando la pelea. Para que, más allá de que es un garrón individualmente estar imputadx, no termine siendo un golpe para el estudiantado en su conjunto este hecho político.

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