Voluntaria obligación: las voces de docentes y trabajadoras educativas llamadas a voluntariado

Por Claudia Estanga.

Docentes, empleadas municipales y provinciales del área educativa, son las voces que dan otra alerta en este marzo, las que cuentan otra faceta del conflicto docente. Ambas fueron asignadas a la tarea de voluntarias durante el paro. ¿Cómo se organizó la estrategia para presionar a las trabajadores y trabajadores para que se constituyan en “voluntarias” y “voluntarios” y asistan a coordinar a los chicos fuera de las escuelas? ¿Cómo se articuló la presión al reclamo legítimo de docentes en paro desde la disposición ilegal de la voluntad de las trabajadores y trabajadores municipales y provinciales? La respuesta de las familias. La voz ineludible de las docentes desde sus experiencias, espacios y problemáticas.

Marcela es el nombre de fantasía de la primera de las voces docentes que me abre su testimonio. Lo primero que me dice es que acaban de despedir a algunas de sus compañeras por adherir a los reclamos por condiciones educativas de calidad y reconocimientos salariales que se vienen sosteniendo desde diciembre de 2016. Me pide que sea anónima la entrevista. No será la única.

– ¿Cómo te enteraste en tu espacio de trabajo que te asignaban un rol de voluntaria?

¿Cuándo se te comunicó la decisión y qué te dijeron concretamente?

Se nos comunicó un día antes que debíamos presentarnos a una reunión. Cuando nos presentamos a esa reunión, nuestros superiores nos pasaron unas planillas para anotarnos y para decirnos adonde íbamos a estar cubriendo y dando apoyo a los niños y niñas que se quedaban sin clases durante los días lunes y martes de paro que ya estaban anunciados. Todo el tiempo remarcaron que éramos muy necesarios y necesarias para esta tarea, que es necesario que acompañemos porque hay emergencia educativa, que cuentan con nosotros como grupo de contención y apoyo. Ahí nos pidieron directamente que nos anotemos en las listas, que quien quería ser coordinador de alguno de estos centros se podía anotar también para ese rol de coordinación de otros trabajadores y trabajadoras. Nos dijeron que teníamos que estar divididos por sectores, que en los centros iba a haber actividades para los chicos, que ya tenían impresas varias guías con actividades, que iba a haber jornada de deportes, cultura y juegos, que se iba a ofrecer una contención a los chicos durante estos dos días y que también habían comprado materiales de juego y comida para la merienda. La amenaza no fue explícita, pero ellos en ningún momento plantearon la idea de que podíamos negarnos a ir. Pasaban el listado y nos recordaban lo mucho que contaban con nosotros. Ninguna tuvo lugar a decir que no, incluso cuando algunas de nosotras y nosotros lo remarcamos varias veces.

– ¿Qué pasó con la asistencia de los chicos? ¿Cómo respondieron los padres y madres?

La situación cayó por su propio peso. Ninguna familia llevó a sus hijos. Fue fuerte. Al no tener niños y niñas ahí, se quedó sin efecto toda la estrategia que habían montado. Ni madres ni padres llevaron a los niños ninguno de los dos días así que era innecesario sostenerlo. De cualquier manera lo mantuvieron con personal los dos días.

 

– ¿Cómo se organizaron ustedes como trabajadoras y trabajadores? ¿Tuvieron respuesta del sindicato?

Cuando algunos empleados municipales se empezaron a quejar y nos fuimos sumando más se pidió asamblea en el sindicato del municipio. El sindicato que se había declarado en contra de esta medida, sólo firmó un acuerdo donde se decía que aquel que no estaba de acuerdo con responder a las consignas que daban sus superiores podía ausentarse o adherirse al paro.

– Conociendo las problemáticas y especificidades de tu área, ¿cuáles son para vos las consecuencias más graves de estas medidas?

Es una medida gravísima, no se piensa en el cuidado de los chicos porque se los busca poner al cuidado de gente que no conocen. Nosotros y nosotras somos de educación, pero en este caso cualquier empleado o empleada del municipio (también quienes no pertenecen al área educativa) podía estar a cargo de los chicos. No se sabe nada acerca de sus aptos físicos, psicológicos, tampoco se comprueba nada respecto a las condiciones de esa persona para estar coordinando un grupo de chicos, ni hablar de formación. Los lugares que nos daban, en su mayoría polideportivos, clubes o centros barriales, no estaban preparados para niños, para que estén seguras y seguros, mucho menos para que permanezcan ahí cuatro o cinco horas, incluso hasta ocho, porque también ofrecían el “servicio” de ocho horas. Los lineamientos de ESI tampoco eran tenidos en cuenta. Según ellos, los vecinos necesitaban esta medida. Queda claro que no. Los padres y madres pudieron organizarse para que alguien cuide a sus hijas e hijos y no los llevaron. Desde nuestra área de educación además era oponerse a lo mismo por lo que se está luchando, mejores condiciones educativas para todas y todos. Es muy triste lo que gastaron de presupuesto comprando materiales, alimentos, infraestructura para los dos días, cuando pueden destinar ese dinero a otras cosas.

– ¿Cómo manejan estas medidas al interior de tu espacio de trabajo? ¿Qué justificación les dan para imponer estos lineamientos?

El manejo político que hacen es indignante. Como somos empleados de ellos no podemos decidir estar en contra, automáticamente nos convertimos en enemigos, nos están obligando a tomar posturas que contradicen nuestra formación, nuestros valores. Ellos hablan constantemente de “equipos de contención” pero ni siquiera se asesoraron para esta medida con equipos que les marquen cómo se trabaja con chicos en edad escolar, todas decisiones tomadas por fuera de la ley laboral y educativa. Constantemente nos dicen: si sos empleado o empleada de acá, tenés que atenerte a las decisiones que tomamos.

– ¿Cómo está la situación actualmente, posterior al paro? ¿Se les habla de otras medidas similares?

El estado de situación actual es de un avance feroz. Incluso hasta echaron a compañeras y compañeros que fueron a paro y a las marchas, a las horas de estas medidas ya tenían su telegrama. No sabemos cómo va a seguir la situación ni parece que el sindicato esté interesado en reincorporar a las y los despedidos.

Ana, otro nombre que utilizo para proteger a la fuente, también es docente. Coincide con Marcela en los testimonios de su área de trabajo, en educación provincial. También me pide anonimato a la hora de hacer la nota. Incluso me solicita que no la grabe. Alrededor de Ana, en otro grupo de trabajo del área educativa, ya hubo 4 despidos relacionados con el paro justo a compañeras y compañeros que se involucraron en distintas jornadas de resistencia y reclamo.

– ¿Cómo se les manifestó la decisión de que tenían que presentarse como voluntarias ante el paro docente?

En mi grupo formamos parte de áreas educativas pertenecientes al estado y somos docentes. A nosotras se nos dijo que si el paro se confirmaba, el lunes vengamos a poner el cuerpo con los chicos y chicas, muchas estudiamos para eso, según decían, que de nada vale que nos quejemos de que no mejoran las cosas si nosotras y nosotros no colaboramos con el cambio, sobre todo en educación. Estas eran las palabras de algunos de los coordinadores. Básicamente comenzaron a pedirnos que vía mail confirmáramos la asistencia para lunes y martes, y nos informaron los lugares que nos tocaban. Nos enviaron por correo también manuales de actividades para los chicos, donde había juegos del estilo colonia de vacaciones. Era una situación que parecía imaginaria. Nosotras no podíamos creer que nos hablaran en serio. Muchas comenzamos a manifestar nuestra oposición a la medida pero nos respondían que como trabajadoras no podíamos dejar de cumplir con nuestra tarea. El sindicato no nos apoyó y cambió de postura en días. Se nota que hubo presiones en pocas horas. Lo único que hacen es apretar y moverse fuera de la ley. No se puede llevar a personas que no son idóneas a estar al frente de grupos de chicos, es demasiado. Todos podían anotarse, incluso gente que entró a trabajar hace muy poco, ¿cómo se va a permitir que cualquiera reciba y agrupe a los chicos? Es de lo más grave, inédito y ridículo.

También le pregunto a Ana respecto a la organización sindical, a las posibilidades de resistir a estas medidas. El testimonio que me ofrece coincide con el de Marcela. Incluso en las consecuencias de quienes decidieron sostener la resistencia.

– ¿Cómo se organizaron ustedes? ¿Consiguieron reclamar frente a sus coordinadores para oponerse a estas medidas?

Lo intentamos pero rápidamente algunas de nosotras tuvimos miedo, juegan justamente con eso. Cuando comenzamos a organizarnos para no ir, para denunciar de alguna manera, para buscar formas de detener lo que está pasando en nuestras áreas, se rumorearon algunos despidos y lógicamente muchas comenzaron a bajarse. Tampoco tenemos muchas salidas porque los que toman estas decisiones ahora ocupan cargos que los respaldan en los tres gobiernos (nacional, municipal, provincial). Lo único que encontramos viable y lo estamos haciendo todo el tiempo es hacer crecer la difusión y el compromiso de contar en todas partes este tipo de medidas que vemos cada vez con más frecuencia. Lo hacemos de manera anónima porque ya hubo dos compañeras despedidas. Es realmente muy grave e ilegal todo lo que se está avanzando.

– ¿Cómo fueron las jornadas de esos dos días? ¿Tuvieron estudiantes que asistieron? ¿Qué respuesta hubo de las mamás y papás?

Por suerte no duró ni prosperó porque los chicos no fueron. Nosotras teníamos asignado un centro del barrio al que no concurrió ningún estudiante. Fue lo mejor dentro de lo peor que tuvo la medida. Una respuesta inmediata de la sociedad a un reclamo indiscutible. La persecución a los docentes es cada vez más fuerte, incluso dentro de áreas como la nuestra donde la exposición es mucho menor que la que tienen compañeras y compañeros de otras áreas educativas. Te repito que hay despidos inmediatos ante la negativa de tareas concretas, lo que nos hace sentir temor constante de perder nuestros trabajos, una especie de paranoia horrible. Seguimos tomando acciones de resistencia y circulación de información, ya vimos y vemos cada día que los avances son tan inesperados y dementes como ilegales y brutales. Cuesta imaginar cuál será el próximo nivel, todo lo que está pasando, sobre todo en educación, es de una irresponsabilidad brutal, llena de fallas muy profundas. Como docentes seguimos reclamando que las condiciones para educar continúen siendo de calidad, perdimos formación gratuita y a compañeras y compañeros que trabajaban con nosotras hace mucho.

Suena la voz cansada, la palabra “basta”, la voluntad voluntariosa de decir ante el silencio.

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