La calle no es un lugar para vivir. Censo Popular de Personas en Situación de Calle y Frazadazo.

Por Jennifer Löcher.

En abril, organizaciones sociales realizaron el Censo Popular de Personas en Situación de Calle (Informe Preliminar) que confirmó que en la ciudad de Buenos Aires 4394 personas viven en situación de calle. No 876 ni 1066 como afirma el gobierno de la ciudad. Son cuatro veces más. El gobierno de la ciudad cuenta con 1680 plazas en lugares de alojamiento.

Este mes fui a visitar nuevamente a las mujeres del Centro de Integración Frida para hablar con ellas sobre los números que dio a conocer el Censo Popular. Y dos días más tarde, el 26 de julio, compartimos camino en el frazadazo que se hizo para reclamar por los derechos humanos que la política y la sociedad les está negando a las casi 4500 personas en situación de calle efectiva y también a las 21500 personas en riesgo de situación de calle.

En el Frida, me explicaron cuáles son las políticas públicas que propone el gobierno de la ciudad. Existen tres paradores coordinados por el GCBA donde se puede pasar la noche. En el caso del parador para mujeres Azucena Villaflor (Piedras 1583, Constitución) hay que hacer fila desde las cuatro de la tarde para poder obtener una cama para la noche. Apenas amanece, hay que salir de vuelta a la calle. No se puede entrar con pertenencias, no se puede tomar mate, hay dos baños para tres pisos enteros de mujeres. Matile, una de las mujeres que me cuentan, se ríe: “Más vale que no tengas una emergencia.” Daniela, una de las coordinadoras del Frida, me cuenta que están recibiendo denuncias de que allí no aceptan a mujeres trans, en incumplimiento de la ley de identidad de género.

Además de los tres paradores, hay una serie de hogares que trabajan mediante un convenio con la ciudad. Es decir, son coordinados por organizaciones sociales, como en el caso del Frida, o en gran parte por la iglesia católica. El mapa completo se puede consultar en la web del GCBA. Estos lugares suman en total 1680 plazas, para las 4394 personas en situación de calle.

Parador Retiro para Hombres. Foto: buenosaires.gob.ar

En la mateada que se hace todos los lunes en el Frida, hablé con Matilde, María, Mari, Andrea y con Daniela, la coordinadora de la mateada y del taller de poesía.

¿Daniela, podrías resumir los datos más relevantes del censo?

Daniela: Casi 6000 personas están en situación de calle efectiva. En realidad, son 4394 personas que están viviendo en la calle. Después hay alrededor de 1300 que están en paradores y hogares, pero para nosotros, y a efectos de la ley 3.706, también están en situación de calle. Y después hay alrededor de 20.000 personas en riesgo de situación de calle. Que son, en grandes números, 6000 que cobran el amparo (se refiere al amparo del subsidio habitacional), 6000 que cobran el subsidio habitacional, y otro tanto que están en riesgo porque están en penales sin tener un lugar donde vivir cuando salen, en institutos de menores y en instituciones de protección de menores, lo que antes se decía orfanatos. En un montón de hospitales, que tienen el alta médica pero no tienen el alta social porque no tienen donde ir a vivir. Eso en cuanto a los números.

Después, hay un montón de mitos que se fueron derribando. Por ejemplo la cuestión del consumo. En el censo, lo que se relevó fue que solamente el 10 % dice que el consumo problemático de sustancias fue el primer motivo para quedar en la calle. Lo que dicen es que porque estás en la calle consumís, y no que porque consumís quedás en la calle. Luego, tenemos la cuestión de la violencia institucional que es muy grave. El 70% de la gente ha dicho que ha sido violentada por la sociedad, o sea por los propios vecinos o por las instituciones. Otro tema grande es que el 23% de la gente dice que hace menos de un año está en situación de calle. O sea, hay un aumento superior incluso a lo que acusa el gobierno de la ciudad, que tuvo que salir a dibujar un poco los números porque venían diciendo que había 876 personas y ahora dicen que hay 1066.

María: Yo en Pompeya veo muchos ancianos.

Daniela: Después el otro gran problema es que emerge en los medios y en la supuesta preocupación real que hay en la sociedad en invierno. Y por eso, La Nación hace poco tituló “La ola polar mató a cuatro personas”. Y en realidad eso me hizo acordar una frase, lo dijo Horacio Ávila, referente de Proyecto 7(http://proyecto7.org/ cuando se presentaron los resultados del censo. Dijo “Me hace acordar la frase La crisis causó dos nuevas muertes”, que es la que se usó cuando mataron a Kosteki y Santillán en el 2001. Y acá es lo mismo. No es la ola polar. Es la indiferencia del estado y de la sociedad que causa estas muertes. Porque la gente que ha muerto por hipotermia en situación de calle se suma a la gente que muere por intoxicación por monóxido de carbono por no tener cómo calentarse en sus hogares más que prender un brasero o dejando una hornalla prendida. Son desaprensiones de este estado terrible que cada vez está peor.

¿Qué políticas harían falta para paliar la situación a corto plazo? ¿Y a largo plazo? ¿Y qué es lo que realmente hay de políticas en este momento?

Daniela: Lo que hay realmente en este momento son los paradores del gobierno de la ciudad que son tres, más hogares conveniados y los centros de integración que también son tres, el Frida, el Monteagudo y el Milagro Sala. Son muy pocas las personas que viven en el Milagro Sala, creo que son 18. Acá tenemos 30 y algo y en el Monteagudo hay 120 varones. Necesitamos reconvertir los paradores en centros de integración. Eso sería en el cortísimo plazo.

¿Cuál es la diferencia entre un parador y un centro de integración?

Matilde: Mucha. Porque en el Frida no te sacan a las cinco de la mañana a la lluvia.

Mari: Una gran diferencia. En un parador, apenas amaence, chau. Depende de vos lo que hagas en la calle. Ellos se responsabilizan de seis de la tarde a seis de la mañana.

Matilde: En un centro de integración tenés más posibilidad de ir a un colegio a estudiar y de hacer algo. En un parador no porque ellos te ponen horario. Prefiero mil veces dormir en la calle que ahí adentro.

Daniela: Y acá en el Frida, la integración problematiza el lugar donde se integran. No estamos pensando que esa sociedad a la que vamos es perfecta, que queremos ir ahí y adaptarnos a lo que proponen. Sino que nuestra integración tiene que ser cuestionadora.

¿Qué políticas hacen falta a largo plazo?

Daniela: Hace falta sincerar los números y que las políticas públicas se empiecen a diseñar para la población efectivamente en la calle y no los números que el gobierno inventa. Y después pensar un subsidio habitacional en serio. El Ministerio de Desarrollo Social debe encarar integralmente e integradoramente los casos. La figura para nosotros, las organizaciones, es el centro de integración. Pero el estado puede pensar en un abordaje integral que vaya al riesgo, y no a la persona en situación de calle efectiva.

Y después fijarnos qué se hace en otras partes del mundo, que se hacen muchísimas cosas. Teniendo en cuenta siempre la idiosincrasia argentina. No traer una solución cerrada, sino ver qué se hace en otros lugares para incorporar soluciones cada vez más creativas que involucren a todos. Y hay que escuchar a las personas. En las encuestas que se hicieron en el censo, el 60% dice que con un trabajo saldrían de la situación de calle. Además hay que trabajar con enfoque de género. Un abordaje que entrecruce clase, género e identidad es lo que hay que hacer. En ese entrecruzamiento está la posibilidad de integración.

Matilde: El gobierno no se hace responsable del tema si no soluciona el tema de la enseñanza, si no soluciona el tema de la desocupación, si no soluciona la salud.

También me comentan que existe la posibilidad de pedir un subsidio habitacional. Sin embargo, como son $1500 al mes y sólo se entrega si la persona que lo solicita puede presentar una boleta de alquiler, se vuelve una ayuda irreal, considerando que una habitación en cualquier pensión sale mínimamente $4000. El subsidio se otorga por un plazo de 10 meses.

Daniela: Como no trabaja integralmente el gobierno de la ciudad, haciendo un seguimiento de la persona y de por qué le dieron el subsidio – se lo dan y nada más – los diez meses llegan rápido. Porque nadie inscribe a nadie en un plan de oficios, en un tratamiento de consumo, de nada. Entonces, ahí la persona puede ir a una Defensoría y decir “Yo necesito seguir cobrando el subsidio porque yo en 10 meses no logro remontar una situación de muchos años de vulnerabilidad.” Se presentan los papeles y se pide un amparo. Un amparo se puede presentar por muchas cosas. Es una exigencia al poder judicial de que se garanticen tus derechos. Y las condiciones son tan obvias que yo creo que no hay ningún amparo rechazado. El amparo, como es constitucional, te ampara tu derecho a una vivienda digna. Entonces, el estado te tiene que pagar el alquiler completo.

¿Hay algún motivo central por el que las personas quedan en situación de calle? ¿Se preguntó en el censo?

Daniela: Hay mucha variedad. Es tan heterogénero como siempre pensamos. Y ahí también hay un recorte de género. La cuestión del abuso y violencia intrafamiliar la sufren más las mujeres y es uno de los motivos por los que son expulsadas a la calle.

Dos días después de la charla en el Frida, se realizó el Frazadazo en reclamo de los derechos de las personas que viven en situación de calle. Allí hablé con Marcelo Castillo, secretario de Proyecto 7, una asociación civil de gente en situación de calle.

Hace poco se hizo el Censo Popular y arrojó que el número de personas en situación de calle es cuatro veces más alto de lo que dice el gobierno de la ciudad. Con las políticas existentes hoy en día, ¿qué haría falta para cubrir a corto plazo las necesidades de esas personas, y qué haría falta a largo plazo para una integración efectiva?

Marcelo: Ahora lo que esperamos es la propuesta de ellos para sentarnos a hablar. Necesitamos una solución amplia. Queremos más centros de integración. Vamos a pelear la ley nacional donde implementamos salud, educación y vivienda digna como corresponde para todos. Peleamos desde el 2001 con distintas organizaciones donde nosotros nos hicimos fuertes y creció la gente en situación de calle.

Hoy saltó que murieron cuatro compañeros en una ola de frío. Nosotros perdemos 100 compañeros por año de frío. Queremos que los dispositivos estén abiertos los 365 días del año las 24hs. No dos meses porque hace frío o llueve. En todo el año hay que comer. Y con la crisis que hay hoy por hoy, hay todavía más gente en situación de calle. Es la pelea que damos, por eso hicimos el frazadazo. Es el cuarto frazadazo que hacemos. De esta manera conseguimos el subsidio habitacional en otro momento, que hoy ya no alcanza para nada.

La ley 690 de subsidio habitacional, ¿se consiguió después de otro frazadazo?

Sí, después de un frazadazo y la huelga de hambre. Eso fue en el 2009, 2010. Ahí nosotros nos empoderamos a dar pelea con distintas organizaciones. Pertenecemos al concejo de la Defensoría del Pueblo como organización porque somos una de las organizaciones que somos todos gente de la calle y centros de integración donde hacemos una política social digna.

El censo se hizo con muchas organizaciones sociales muy diversas entre sí. ¿Cómo se dio la colaboración entre tantas organizaciones?

Nosotros, gente en situación de calle, nos empoderamos, nos organizamos y salimos a hablar con distintas organizaciones, viendo la problemática como es. Y desde un lugar que es un centro de integración. Nosotros tenemos el Monteagudo hace siete años, el Frida hace dos años. Y damos un vuelco. Yo soy psicólogo social y salí de la calle. Y podemos dar vuelta eso. En un promedio de siete años que vamos a cumplir, alrededor de 450 compañeros salieron.

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