La lucha de Pepsico desde la voz de sus trabajadores.

Por Jennifer Löcher .

El 20 de junio pasado, la fábrica de Pepsico ubicada en Vicente López, amaneció con sus puertas cerradas. Un cartel de cese de operaciones fue todo lo que dejaron los patrones para informar de la repentina novedad. 600 empleados en la calle, una represión brutal y el desalojo a los trabajadores que tomaron la fábrica para reclamar por sus puestos de trabajo es parte del violento accionar habilitado por este gobierno y la impunidad de la fuerza policial en su monopolio. Dos voces, dos trabajadores de Pepsico, nos cuentan en esta nota su situación actual, los desafíos presentes y el germen de una organización colectiva de enorme repercusión, fuerza y esperanza.

Alejandro Morelli es uno de los trabajadores de Pepsico. Abre con su voz una crónica del 20 de junio.

¿Vos estuviste el día que llegaron a la fábrica y estuvo cerrada?

Sí, el martes 20 de junio, el Día de la Bandera, nosotros nos enteramos de que habían pegado un cartel en la puerta de la fábrica. Nosotros teníamos que empezar a retomar nuestras tareas al otro día, el miércoles 21 de junio. O sea, cuando nos enteramos de eso, fuimos todos a la puerta de la fábrica e hicimos una asamblea general.

¿Cómo se les ocurrió la idea de tomar la fábrica?

Nosotros estuvimos esa semana hasta el mismo viernes junto con el sindicato. El sindicato (Rodolfo Daer) propuso bloque de portones, nosotros lo hicimos. Pero el día viernes, el sindicato en un plenario hizo una maniobra y terminó ese día viernes llevando a gente y no quiso votar la medida de fuerza. Los trabajadores pedíamos paro de toda la alimentación. Daer no llamó a paro y terminó arreglando esa tarde en el Ministerio de Trabajo un acuerdo por plata, a cambio de cerrar la fábrica. Quedamos 600 en la calle. Desde ese día, nosotros seguimos con el acampe. A la semana anterior, el día martes decidimos en una asamblea que íbamos a cortar la Panamericana, pero debido al gran operativo de Gendarmería, ahí decidimos por votación ocupar los puestos de trabajo. Nosotros no estábamos despedidos, hasta ese momento no teníamos ningún telegrama de despido, pero sí nos venían diciendo que estaban viniendo a sacar las máquinas de la fábrica. Entonces, decidimos ocupar los puestos de trabajo adentro con una guardiapara garantizar que no se lleven ninguna máquina ni nada de nuestro trabajo. Así decidimos.

Entonces, ¿en ese momento el objetivo fue que la fábrica siga existiendo?

Sí, fue un motivo y creo que salió bien, de levantar nuestra consigna por los puestos de trabajo.Y que no queríamos plata porque la plata era pan para hoy, hambre para mañana. Entonces, decidimos permanecer y ocupar la fábrica por la reapertura. Con esa consigna.

Hoy están acá en Congreso con la carpa. Me imagino que los objetivos se habrán corrido. ¿Me podrías contar cuáles son los objetivos hoy?

Nosotros ayer decidimos hacer una movilización del Obelisco hasta las puertas del Ministerio del Trabajo y votamos también poner una carpa para tener una presencia porque en la fábrica, una vez afuera, se iba a bajar la presencia de los medios. Era difícil. Lo que sí, la acción de ayer, nosotros nos vamos dando cuenta a medida que pasan los días que tomamos iniciativa, nosdamos vuelta y atrás nuestro tenemos el respaldo de cada vez más gente. Ayer tuvimos 20.000 personas, apoyo de varios sindicatos, sindicatos que tal vez confrontan entre sí, pero teníamos las tres CTA juntas por la reincorporación, por la reapertura de la fábrica. Entonces, nos damos cuenta de que nuestra lucha no es una lucha sólo por los 600 puestos de trabajo, sino que se está transformando en una lucha con un símbolo de lo que hay que hacer cuando las patronales, el sindicato y el gobierno tienen un objetivo que es dejar a gente en la calle, hacer pasar flexibilizaciones y ajuste. Entonces, nos dimos cuenta de que más allá de que nuestro objetivo es recuperar los puestos de trabajo, también tenemos una responsabilidad cada vez mayor porque tenemos un apoyo inmenso y tenemos también compañeros y compañeras desocupados que vienen acá y nos dicen lo que están pasando en sus puestos de trabajo.

Cuando toman la fábrica, ¿el horizonte siempre fue recuperar los puestos de trabajo dentro de Pepsico o en algún momento pensaron también tomar la fábrica y trabajarla como fábrica recuperada?

Nuestro primer objetivo es reapertura de la fábrica porque nosotros denunciamos que dentro de Pepsico hay maquinaria de última tecnología, la fábrica estaba en óptimas condiciones para volver a producir y Pepsico tenía ganancias con la producción que hacía. Lo que denunciábamos es que la quería cerrar porque la quería reabrir con personal nuevo. Personal que no esté organizado y sacarnos de encima a todos nosotros que teníamos más de veinte años de antigüedad. Obviamente, si hubiera venido la empresa o el Ministerio con alguna propuesta superadora, o alguna propuesta de laburo alternativo, lo hubiésemos escuchado y lo hubiésemos evaluado. Nosotros no descartamos nada. Lo que sí, no aceptamos el 200% de indemnización, no aceptamos la plata. Queremos los puestos de trabajo. Si hubiese habido alguna negociación… Pero no la tuvimos. Desde el 20 de junio hasta ahora sólo fue la plata. No fue ni que el estado se haga cargo de los puestos de trabajo ni ir a Mar del Plata ni ir a otra fábrica ni hacer una cooperativa. No tuvimos ninguna propuesta superadora. Pero todo lo podemos evaluar, todo lo estamos evaluando.

¿Cómo vincularías la situación de ustedes con la situación general económica y los despidos que se vienen acumulando desde Cambiemos?

Hay más de 200.000 despidos en todo el país en este último año y medio. También vemos que hay métodos que están usando las patronales para aprovecharse de la situación, flexibilizando los puestos de trabajo. Creemos que Pepsico no está exento de eso. Pepsico es una multinacional que factua millones y millones, tiene superavit. No sólo en la región de Latinoamérica o en el mundo, sino también en Argentina. Por eso creemos que el objetivo de Pepsico multinacional es el mismo objetivo que están teniendo por ejemplo los que estuvieron con Vaca Muerta, con Hutchinson: importar productos o felxibilizar el trabajo. Es un objetivo que no sólo apunta a la situación de una fábrica, sino a una situación del país. Por eso decimos que nuestra lucha no es sólo de los trabajadores de Pepsico, sino que se transforma también en una lucha contra el ajuste y la felxibilización.

¿Querés agregar algo?

Nosotros vamos a seguir con el acampe. Sabemos que el gobierno de la ciudad nos da sólo 72hs. Nos quiere sacar, no nos quiere acá porque quiere ir a las PASO y que nosotros no les corramos el eje a todos los políticos que están en las PASO. Creemos que tenemos que hacer permanencia y que es muy importante la solidaridad y que nos vengan a apoyar acá, que aporten al fondo de lucha. Y nosotros vamos a seguir con la campaña de “No compren Lays, no compren Cheesitos, no compren Pepsi. Ningún producto de esta multinacional.” Porque creemos que ahí hay una herramienta que tenemos todos, y los consumidores también, para que podamos recuperar nuestros puestos de trabajo.

Camilo es delegado de la Comisión Interna de Pepsico. Es la voz que nos habilita la proyección del movimiento sindical en torno a la recuperación de la fábrica en los meses que siguen y la profundización de la organización y autogestión por parte de los trabajadores.

¿Qué expectativas tienen a partir de ahora?

Volver a ocupar nuestros puestos de trabajo. Siempre las expectativas fueron las mismas. El gobierno no dice nada, tampoco dicen nada las empresas. Es un silencio raro. Ayer igual se mostró una gran movilización que nos acompañó en solidaridad. Las expectativas se fortalecen por eso. Pero entendemos que hasta ahora no tenemos ninguna información. Acá hay rumores de que la empresa quiere donar el predio al estado y hacer un centro productivo. La verdad que no hay nada oficial. Pero las expectativas siguen siendo las mismas: volver a ocupar nuestros puestos de trabajo.

¿Cómo vincularías la situación de ustedes con la situación económica general y los despidos que van en aumento desde que asumió el Pro?

Un ataque a la clase de los trabajadores, de reducir lo máximo posible sus reclamos. Porque los despidos están siendo cada vez más masivos, se van acumulando y llevan a una desocupación muy alta, lo que genera miedo de hacer reclamos en el lugar de trabajo o salariales o de condiciones de trabajo. Eso genera también un avance de las empresas en quitar o derechos salariales o derechos laborales, violando los convenios colectivos de trabajo. Y después, el gobierno va a hacer una reforma laboral que sea igual o muy parecida a la que están haciendo hoy en Brasil. Es decir, muy flexibilizado el trabajo, menos salarios, sin negociar paritarias. Convenios como hicieron acá con Vaca Muerta, donde vos tenés varios oficios a la vez y si faltás te descuentan mucho porque el premio al ausentismo aumenta. Todo tipo de condiciones que generan menor costo de trabajo para las empresas y una facilidad de despedir mucho más facil que lo que existe hoy en la legislación argentina. Es una forma que tienen el gobierno y las empresas de avanzar sobre el trabajo, el trabajador, sus condiciones de vida, su salario, sus condiciones de trabajo. Es un plan que es evidente que ya que no lo anuncia el gobierno con todas las letras, lo desarrolla con la complicidad hasta hoy, o la tregua, de la CGT y de las centrales sindicales más importantes que vienen haciendo la vista gorda. Cuando sacan alguna acción, simplemente la hacen para mucho tiempo adelante para que nadie se acuerde.

Sí, la CGT anunció una marcha para agosto, ¿no?

Sí, el 22 de agosto. Para desgastar todo lo que se pueda y el gobierno avance todo lo que pueda. Eso es una tragua bastante escandalosa y la clase obrera tendría que reaccionar como pueda. El problema es que es un plan maquiavélico. Hay desocupación, tenés miedo. Nosotros acá, la lucha de Pepsico, demuestra que se puede luchar. Que un grupo de obreros puede enfrentar el ajuste. Lo que podrían hacer millones de obreros. Entonces, esa demostración puede hacer quizás que se organice un sector más grande y pueda enfrentar el ajuste con más fuerza. Ayer se mostró una gran fuerza en la calle en apoyo a nosotros. Quizás esa fuerza pueda ser el inicio de un enfrentamiento a los planes de ajuste del gobierno más serio.

Cuando ocuparon la fábrica, ¿en algún momento pensaron en agarrar la fábrica y trabajarla como fábrica recuperada?

Cuando veíamos que no había respuesta del gobierno, sí. Es una empresa que está perfectamente en condiciones de operar. La empresa la quiere hacer con trabajo precario y sí, uno tiene la materia prima, tiene la maquinaria, tiene perfectas condiciones para producir, conoce la producción. Evidentemente, nosotros manejamos, para un futuro, no ahí porque nosotros seguimos luchando por nuestros puestos de trabajo, pero si hay una total negativa de la empresa, desde ya que manejamos la opción de hacer producción bajo control obrero, como le decimos nosotros, bajo cooperativa como se dice formalmente. Así que lo manejamos. Yo creo que también por eso, la empresa nos desalojó rápidamente. Porque esa perspectiva no la quería para nada porque íbamos a demostrar que se podía producir ahí.

¿Querés agregar algo?

El gran apoyo que estamos recibiendo, nos parece que es porque es una lucha que se transformó en un ejemplo. La marca Pepsico está cada día más dañada. Un gran capital que tiene la empresa es su marca, y el centro de organización que pusimos con esta carpa, creo que nos va a ayudar mucho a seguir en pie de lucha por nuestros puestos de trabajo.

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