“La yuta que te parió”. Continuidades de la represión y la violencia.

Por Jennifer Löcher.
Fotos por Alma Viajera Libertaria para Revista Del Mar al Caracol.

24 de marzo de 2018. Son las dos de la tarde y estoy viajando en subte hacia el centro. Más se acerca al destino, más se va llenando de gente con remeras blancas, prendedores que hacen alusión a los derechos humanos, niñas y niños, gente mayor, adolescentes. Gente que va en grupo, gente que va sola. A cuatro estaciones del destino, se empieza a escuchar un canto desde tres vagones adelante, manos marcando ritmo, una ola que se extiende rápidamente y a la que se suman sin pensarlo dos veces todas las personas que veo: “Olé olé, olé olá, como a los nazis les va a pasar, a donde vayan los iremos a buscar”.

Hay quienes lo cantan con la alegría que da la complicidad con gente extraña en ese tipo de momentos, hay quienes cantan con voz fuerte y enojo sobre la frente. El próximo canto suma más voces fuertes y dureza: “Mauricio Macri la yuta / puta que te parió”. Los ánimos se parten entre “puta” y “yuta”. La mujer al lado mío se convence en la segunda estrofa de que yuta suena mejor y se suma a la versión anti-policía del insulto.

Con esta energía me bajo en Avenida de Mayo donde ya me están esperando los bombos y una intervención artística del Colectivo Fin del Mundo. Se siente en el aire una mezcla extraña entre excursión familiar con sanguchitos y un algo indefinible que pesa y oscurece las risas de las niñas y los niños. En busca de los sentires y pensares detrás de esa alegría y ese algo indefinible, empiezo a caminar.

Se hace notar la enorme bandera negra de Correpi, Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional. Hablo con Román.

¿Por qué viniste hoy?

Con la organización vinimos hoy a marchar a la Plaza de Mayo junto a todo el pueblo para movilizarnos, para conmemorar un nuevo aniversario del inicio del último golpe militar en Argentina el 24 de marzo de 1976 y para denunciar tanto la impunidad de aquellos días como la impunidad de hoy. Entre las cosas que denunciamos están los intentos de la ley del 2×1 para los militares condenados, las prisiones domiciliarias, las listas que hay para dar esas prisiones como surgió hace un par de días al represor Astiz que posiblemente tenga una prisión domiciliaria. Venimos a denunciar todo eso, pero también la represión de hoy en día. La represión desde el ejecutivo no solo está avalada, sino promocionada.

¿Qué relación establecerías entre la represión estatal actual y la que hubo durante la última dictadura?

Claramente son cosas diferentes. No partimos de la base de que todo es lo mismo, lo aclaro por las dudas. Pero sí hay una continuidad en el sentido de que el estado necesita reprimir para asegurar los intereses de la clase a la que representa. Eso, gobierno tras gobierno, va modificándose. Las políticas de cómo se reprime son variadas según cuál sea el gobierno. Por eso nosotros vemos una continuidad en la represión de la democracia, pero también vemos la diferencia. Por eso decimos que hoy, el gobierno de Cambiemos es el más represor desde que volvió la democracia, con más muertos por gatillo facil, más movilizaciones reprimidas, más muertos por luchar y demás.

Sigo caminando y sobre una bandera del mismo tamaño que Correpi, pero en un tono entre el blanco y el rosa, se aclara: “Las putas no parimos a genocidas”. Hablo con Sofía de Ammar, la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina.

¿Por qué viniste hoy?

Con las trabajadoras sexuales vinimos para decir que las trabajadoras y las putas no parimos genocidas. No olvidamos, son 30.000 compañeros desaparecidos y por eso estamos presentes.

¿Tienen reclamos específicos en el día de hoy?

Sí, hoy y siempre: sobre todo la baja del Código 81 que es un Código Contravencional hecho desde la dictadura militar.

¿De qué trata el Código 81?

El código 81 tiene que ver con el uso del espacio público. No somos las únicas que padecemos este Código Contravencional, sino también los manteros y las compañeras que son trabajadoras de la economía popular. Pareciera que hay personas que sí pueden hacer uso y otras que no. Siempre los más vulnerables somos los que no podemos estar en la calle. Eso es una manera de llevarnos detenidas a las compañeras que trabajan, mejor dicho, que tratan de negociar un servicio sexual en la vía pública porque no trabajamos en la vía pública, pero sí negociamos. Porque el trabajo sexual no es un delito. Entonces, gracias a estos códigos contravencionales, nos labran actas, nos llevan detenidas, nos persiguen. Esto viene desde la dictadura. Ya sabemos lo que significa eso.

Las putas no nos reconciliamos ni olvidamos.

A pocos pasos, me encuentro con las banderas de la CTEP, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular. Hablo con Elías, al que le dicen el Chino.

¿Por qué viniste hoy?

Porque hoy es el 24 de marzo y son 30.000 desaparecidos. Por el ajuste de Macri, por las políticas de represión que está aplicando sobre los compañeros. Estamos viendo casos de gatillo facil y hace mucho tiempo que no escuchábamos tantas noticias de gatillo facil o arrestos innecesarios. Últimamente hubo muchas noticias de vendedores ambulantes a quienes detienen simplemente por estar tratando de ganarse el mango.

¿Cuáles son los reclamos específicos por los que viene CTEP?

En todos los lugares donde había vendedores ambulantes, los están persiguiendo. No los dejan laburar y eso los coloca en una situación mucho más difícil de la que se encuentran porque la mayoría trabaja en negro. No tienen aportes. Es un problema bastante complicado porque a la larga, ¿cómo van a hacer para ganarse el día? El último caso fue el del muchacho que vendía sandwiches de salame y lo detuvieron sólo porque vendía sandwiches de salame. Si lo vas a detener y le sacás toda la mercadería que tiene para vender en el día, ¿con qué se va a mantener el pibe?

¿Hay algun proyecto para enfrentar a estos problemas?

No. En los últimos años se estuvo peleando por el salario social complementario y tengo entendido que el proyecto de ley se había aprobado pero no se aplica. Si el mismo gobierno no aplica las leyes que aprueban, ¿cómo hacemos para seguir avanzando? Por ejemplo, los compañeros de acá que laburan en negro no tienen aportes para el futuro. La mayoría se organiza en cooperativas y hacen trabajos como carpintería por ejemplo. Actualmente, dicen que un compañero para vivir tiene que tener 15.000 o 16.000 pesos. Y un compañero nuestro, en promedio, gana del programa social $4.700, más el productivo que haga, que según lo que sea pueden ser 2.000 o 3.000 pesos más. No llega a fin de mes, no alcanza para un grupo familiar.

Como última entrevista del día, me dirijo hacia una mujer que está junto a un niño de un año y un hombre. Ella se llama Nora y vino por su cuenta.

¿Por qué viniste hoy?

Viví el 24 de marzo del 76, fue algo que me quedó muy grabado. Si bien no lo sufrí en forma directa, sufrí toda la falta de libertad. Imaginate que era jovencita, tenía 18 años.

¿Cómo viviste ese momento?

Sabía que un golpe de estado era malo porque se perdía la libertad, pero no tenía muy claro en qué. Nunca me imaginé que iba a ser tan fuerte como lo que fue. Además, pronto iba a haber elecciones, o sea, no tenía ningún sentido el golpe de estado. Era justamente para sacarnos derechos y, de hecho, fue lo que pasó.

¿Y hoy qué hay para reivindicar?

Lo mismo, porque ahora, si bien estamos en un gobierno democrático, también nos están queriendo sacar derechos. De otra manera, más solapada. Nos están sacando derechos económicos porque nos ponen techos a las paritarias, hay inflación y no ponen control de precios, nos endeudamos otra vez y en unos años vamos a estar otra vez con el país al punto de la quiebra. Ya vivimos todo esto, es un dejavú.

¿Cómo ves el panorama para el futuro?

Es incierto. Siempre tengo esperanza de que vamos para mejor, pero a veces son dos pasos para adelante y uno para atrás.

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