Lo atamos con alambre. Servicio eléctrico en el sur de la ciudad

Por Fernanda Miguel.
Foto de portada: Gentileza de La Garganta Poderosa.

Para casi cualquier vecino o vecina de la ciudad es normal prender varias luces, cargar el celular y mirar la televisión al mismo tiempo, pero para las y los vecinos del Barrio Fátima (y otras villas de la CABA) esto es una lotería. En invierno, la situación se agrava porque aumenta el consumo para estufas y otros artefactos. Entre los sucesos más “livianos” pueden pasar toda la noche sin luz, en el más drástico, debido a la infraestructura deficiente, las conexiones explotan e incendian casas que en muchos casos se llevan vidas.

El barrio Fátima se encuentra emplazado en lo que antes se denominaba Villa 3, en la Soldati olvidada por el PRO desde que tomó las riendas de la ciudad de Buenos Aires. A esta zona también pertenecen los barrios Carrillo y Piletones, aunque la palabra “barrio” sólo es una especie de expresión romántica que vive en cada uno de los vecinos y vecinas que cada día se levantan a trabajar para vivir el día a día, en un contexto que muchas veces los margina y el Estado se encuentra completamente ausente.

Durante el gobierno de Jorge Telerman en la ciudad de Buenos Aires, se ejecutó un plan de urbanización del barrio Fátima que incluyó la realización de viviendas y repavimentación de calles. Pero al inicio del primer mandato de Mauricio Macri en la ciudad, las obras quedaron inconclusas, el barrio siguió creciendo y el olvido del Estado también.

Los problemas por la falta de urbanización son variados. Van desde la desconexión que tienen con el resto de la ciudad – ya que por allí pasa una sola línea de colectivo y el Premetro, si es que pasa -; la falta de atención inmediata en caso de emergencia ya que en muchas ocasiones ni los bomberos ni las ambulancias quieren entrar al barrio alegando que es una zona peligrosa; la falta de trabajo formal, porque en pleno 2018 se sigue discriminando a las personas por su domicilio; entre otras cuestiones relacionadas a la vida diaria de los vecinos y vecinas de Fátima.

A principio de julio, en pleno invierno, el generador que alimentaba a las manzanas 5 y 6, explotó y dejó sin luz a todo Fátima y parte del barrio Carrillo. Los bomberos tardaron más de 40 minutos en llegar y Edesur sólo puso parches en una cadena de burocracia interminable.

En primera persona

Federico Orrego es Técnico en Control Eléctrico y Nahuel Paredes es Comunicador Popular de FM Soldati. Ambos son vecinos del Fátima y narradores testigos de lo que acontece en el barrio.

¿Desde cuándo sufren la falta del servicio eléctrico?

Federico: En Fátima venimos teniendo problemas hace años. La luz es un tema histórico, aunque hubo épocas en las que estuvo más grave que ahora por el hecho de la mala disposición de los cables. Hasta hace cuatro años había una telaraña de cables en cada poste, pero por decisión de la Junta Vecinal se cambiaron los tramos más gruesos del recorrido de los cables.

Esto también se dio en paralelo con la terminación de la Manzana 5, que es un proyecto que fue recontra atrasado y que tenía que haberse terminado en el año 2008 – 2009 y terminó en el 2016. Se atrasó todo el proyecto, hasta el cableado que era algo que la Junta Vecinal venía denunciando hace un montón, pero nunca le bajaban los recursos hasta que colocaron el transformador para alimentar todas las manzanas principales y junto con eso el cambio del cableado que se hizo casi en conjunto; pero los transformadores que pusieron ahí eran del proyecto de Manzana 5 de hace 15 años atrás, o sea, está calculado el transformador para la cantidad de gente que había en ese momento. Nunca previeron un aumento en la cantidad de consumidores y es lógico que el barrio siempre va a crecer, y más teniendo en cuenta el crecimiento que hubo en las villas de toda Capital.

Un proyecto mínimamente serio tendría que haber previsto por lo menos el doble de consumo en ese momento. No hicieron eso, pero tampoco agregaron otro transformador. Había dos transformadores de una potencia 500 kva, pero resulta que en un momento se quemó uno de los transformadores y no lo repusieron, sino que conectaron todo lo que estaba en un transformador y lo pusieron todo en el otro.

Nahuel: Eso es muy normal acá. Hay parches por todos lados. Se te corta la luz y si al otro día no volvió y ves que el de enfrente tiene luz, ya tirás el cable para que te de a vos sin ningún tipo de medida de seguridad, es todo muy precario y eso potencia que se recaliente todo y explote en cualquier momento.

F: En el caso del transformador, al poner todo el consumo de dos en uno, era claramente una bomba de tiempo. Estás poniendo el doble de consumo.

N: Para mí no fue algo inconsciente de los trabajadores que están con los transformadores, sino que por la presión que estamos haciendo los mismos vecinos que no tenemos luz, y la política burocrática que está en el medio, no les queda otra que meter todo en un mismo transformador.

F: Hablé con los electricistas el día del incendio y ellos comentaban que habían hecho varios reclamos para que vengan a reponer el transformador fallado. Resulta que nunca les dieron bola y llegó al punto de que se prendió fuego. En invierno, además, todo el mundo prende de todo y es lógico que pase.

Se incendió por completo y tuvieron que cambiar sí o sí los cables de media tensión, los cables de salida, la caseta. Pero eso surgió también por presión de las organizaciones, porque si no se presionaba, no iba a pasar nada o todavía estaríamos con el generador, si es que lo traían.

Después de tantas veces con lo mismo, ¿el plan de lucha los encontró organizados para salir a pedir por el servicio?

N: El movimiento rápido de las organizaciones y de los vecinos fue increíble. La mayoría estábamos acostumbrados a que si se cortaba la luz, había que cortar el Premetro o la Avenida Cruz, pero esta vez nos organizamos de forma distinta porque ya sabíamos a quiénes teníamos que recurrir en primera instancia, sin improvisaciones.

F: En ese sentido creo que esta vez fuimos un poco más realistas, no tanto de ir al choque, sino más bien buscar los medios de avisar, poniendo presión, porque si no lo hacés en los lugares donde hay que hacerlo, no pasa nada.

En varias ocasiones, vecinos y vecinas han reclamado, sobre todo en redes sociales, que Edesur alega que no realiza trabajos en el barrio porque lo considera “zona peligrosa”. ¿Cómo se organizan ante esto?

F: Se supone que la cuadrilla* eléctrica del barrio trabaja en conjunto con Edesur. La empresa les dice “muchachos hay que hacer tal o cual reparacion, ustedes son los que van a trabajar y van a ser supervisados por nosotros”. Eso fue lo que pasó cuando cambiaron el transformador, trabajó la cuadrilla del barrio, pero Edesur trajo su equipo para poner la caseta. Es gente preparada para ese caso puntual, pero si es cambiar un poste, viene la cuadrilla de los vecinos, por ahí supervisado de vez en cuando por Edesur.

*(NdR: La cuadrilla eléctrica está conformada por trabajadores del barrio bajo el esquema de cooperativa. La misma fue creada por la Junta Vecinal ante la nula respuesta que reciben de Edesur cuando hay que hacer labores de mantenimiento ya que alegan que al ser zona peligrosa, no pueden enviar personal. Edesur sólo supervisa o manda a sus técnicos cuando hay siniestros como el mencionado. El resto de los casos son resueltos por los trabajadores del barrio).

¿Cómo es la cadena hasta que llegan a autorizar un arreglo o una emergencia como en este caso?

F: Ellos están supervisados por el ENRE (Ente Regulador de la electricidad), quienes a su vez son supervisados por la UGIS (Unidad de Gestión de Intervención Social) en las villas y la UGIS, a su vez es parte del IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad). Hay toda una cadena, en donde ninguno se hace responsable, es super burocrático, porque cuando vas a hacer un reclamo a Edesur, dice que el ENRE no avisó y ellos dicen que la UGIS no dijo nada y así se hace una bola interminable.

Hay un presupuesto para este tipo de cosas pero no se ejecuta, sino que siguen subejecutando presupuesto que es para urbanización de villas. La UGIS pone parches donde se nota que el Estado está totalmente ausente. Acá no hay un proyecto de urbanización, lo ves desde la electricidad, desde el transporte o las calles.

N: Es maquillaje todo lo que ponen. Nunca te dan una solución integral ni vienen a hablar con los vecinos o con la Junta Vecinal para pensar un plan a 10 años donde realmente se solucionen los problemas. Carrillo tiene una realidad bastante similar o peor, porque ahí ni siquiera hay junta vecinal.

¿Cuáles son las consecuencias directas de no contar con un servicio seguro?

F: Las más claras son las de no cubrir la demanda de todos los vecinos. Esto va a derivar en nuevos cortes que responden a un tema de falta infraestructura que es realmente grave. Hay manzanas que tienen un peligro muy grande ante este tipo de eventos.

Ahora se va a sumar otro problema porque van a instalar transformadores más grandes, con más potencia que el anterior y eso va a derivar en que van a tener que preparar los cables para esa potencia. Si sube la demanda, que es lo lógico, vos tenés que preparar la instalación para ese consumo, entonces hay que agregar cables más gruesos, o sea que hay que cambiar todo el cableado de nuevo y eso no se está haciendo. Esto pasa porque no hay una planificación del Gobierno.

N: También falta concientizar a los vecinos sobre el cuidado del consumo y sobre los peligros de las instalaciones caseras, aunque a veces no quede otra. Nosotros tenemos el poder de hacerlo visible, pero hay barrios que no lo reclama. No tienen llegada, acá se notó bastante cuando se quemó el transformador.

¿Por qué la voz de Fátima se escuchó más fuerte que las de otros barrios?

F: Creo que este lugar es un territorio estratégico para el PRO porque muy cerca de acá está la Villa Olímpica, por lo tanto, de alguna manera se nota que no quieren que haya nada negativo que se visibilice, porque ellos saben que si esto no se solucionaba, íbamos a adoptar otro plan de lucha. Y se nota porque , por ejemplo, en la 21-24 se quemaron tres transformadores y todavía están esperando solución.

N: Hay un movimiento que pasa en Soldati y en otras villas no, porque lo que pasó en la 31 tampoco tuvo mucha difusión. (NdR: Debido a los cortes de luz que hubo en la Villa 31, una anciana con dificultades motoras murió calcinada luego de que su casa se incendiara por el fuego que desató una de las velas que había prendido).

F: También hay que tener en cuenta que el año que viene hay elecciones y no sólo a nivel nacional, también en el barrio.

Y en ese juego de territorio estratégico, ¿no les convendría a ellos, como políticos, ejecutar un verdadero plan de urbanización?

F: Creo que ese debería ser una estrategia de campaña, pero ni siquiera tenemos esa pantalla de “vamos a urbanizar”,

¿Y por qué crees que no se piensa en eso?

F: Han pasado muchos momentos en los que se podía haber planteado tranquilamente ejecutar un proyecto. Hoy realmente están las posibilidades y hay una infraestructura para hacerlo, hay presupuesto, pero todo sigue quedando en la nada.

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