A las casas no vamos a volver. Cacería después del Paro Internacional de Mujeres. Reflexiones

Por Jennifer Löcher.

El 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras, tembló la tierra: Mujeres pararon en 54 países de todo el mundo para denunciar el machismo, el patriarcado, las violencias y los femicidios. A pesar de la masividad de las protestas y las denuncias, lo que más difundieron los medios de comunicación fue el momento violento en la Catedral. Se piden responsables, se piden detenciones. Dos horas más tarde, un grupo de amigas y compañeras salen de una pizzería y son llevadas de los pelos a la comisaría. Leé la crónica acá.

Agostina Invernizzi, una de las mujeres detenidas al azar en la cacería después del Paro, reflexiona sobre los posibles significados del actuar de la policía, sobre las persecuciones que hubo y sobre el rol de los medios masivos de comunicación.

-¿Formás parte de alguna organización o grupo?

Estoy agrupada con “Bisexuales Feministas”, que son mis amigas y compañeras con las que marché.

– ¿En este momento estás recibiendo apoyo de parte de este grupo?

Sí, las chicas estuvieron desde el principio hasta el final de la detención, y después también. La verdad es que, de toda la violencia por la que tuvimos que pasar, lo que más remarco es la sororidad entre nosotras, todos los mensajes y el apoyo. Hubo muchísimas personas que estuvieron ahí, y cada quien ayuda desde diferentes lugares, ya sea con una nota, con difundir imágenes, asistencia legal, etc. Para quitarle el peso que recibió por parte de varios medios. Es significativo que después de la movilización inmensa de este Paro lo que se tome al final de la marcha sea la pregunta por si “Hay disturbios o incidentes.” Para algunos medios, la marcha quedó opacada por lo que pasó en la Catedral. Y ahí fue donde incitaron “¿Cómo puede ser que después de esta marcha y las destrucciones que están haciendo en la Catedral no haya detenciones?” Dos horas después se desató la razzia que irrumpió en las calles y que nos arrastró de los pelos a nosotras.

– ¿Así es cómo entendés cuáles fueron las intenciones de las detenciones?

Sí. Creo que fue incitado por algunos medios que alrededor de las ocho y media, después de lo que pasó en la Catedral, empezaron a difundir únicamente esas imágenes y a minimizar una marcha que fue multitudinaria y que se hizo sentir en todo el planeta. Por otro lado, nos tildan de “violentas” pero no se muestran los videos de las detenciones donde nos golpean y entre cuatro policías llevan de las extremidades a una chica.

– En Tucumán también hubo mucha atención por parte de los medios y de la iglesia a la chica que hizo la performance de la virgen que aborta.

Sí. Hay una persecución muy grande que se está desatando contra el movimiento de mujeres, en especial con el sector del movimiento feminista y en el caso de Tucumán puntualmente hacia las Socorristas. Circuló una carta pública del arzobispo refiriéndose a la marcha, promoviendo el odio. Diferentes grupos de ultraderecha difundieron fotos de las chicas y sus lugares de trabajo, e hicieron cadenas de oración por Whatsapp. Lo que no deja de darme escalofríos es cómo se alían en la persecución.

También se suman las detenciones del siete de marzo, de siete lesbianas que estaban haciendo actividades de difusión para la marcha, cuando un grupo de varones se hizo pasar por policías persiguiéndolas y arrinconándolas en las paredes. Posteriormente llamaron a la policía. Las chicas estuvieron durante toda la noche detenidas. Ahí hubo grupos de civiles que al grito de insultos lesbofóbicos actuaron en connivencia con las fuerzas policiales.

Es desesperante porque con el gobierno de Macri la policía se siente mucho más habilitada para accionar. El ministro de seguridad los felicita y Patricia Bullrich sale a decir que tuvieron una presencia leve y actuaron de manera correcta.

Es muy angustiante y nos recuerdan años nefastos, son accionares propios de un gobierno de facto. Ayer estuve hablando con una amiga sobre todo lo que sucedió. Actualmente ella está trabajando en una performance para la marcha del 24, en las excavaciones de la Mansión Seré, la cual funcionó como centro clandestino de detención durante la dictadura cívico-militar. Muy afectada, me dijo que le recordaba a aquellos años. Todos estamos alerta frente a un retroceso en materia de derechos humanos y defendiendo la historia que tanto costó re-construir.

Esto entra en concordancia con medidas muy recientes impulsadas por el gobierno actual, el cual a través del Ministerio de Modernización y del Poder Judicial de la Nación autoriza la destrucción, que ya está en curso, de archivos históricos originales entre los años 1941 y 1983, incluyendo el período de la Dictadura; o los monolitos colocados por Larreta, alrededor de la Pirámide de Mayo, sobre los pañuelos de las Madres. Estos describen la historia de Plaza de Mayo desde la Colonia a la actualidad, sin embargo en la secuencia histórica se “saltean” a las Madres.

– Desde el primer Ni Una Menos, se está agrandando mucho el movimiento de mujeres, y las marchas se están haciendo cada vez más masivas. Están yendo cada vez más mujeres, lesbianas, bisexuales, trans, travestis. Y sobre todo están yendo cada vez más personas que no están en organizaciones. ¿Cómo creés que puede llegar a afectar a estas personas la razzia que hubo?

El movimiento de mujeres, con todas las diferencias internas que tenemos, porque no somos una masa homogénea, es muy grande. Ojalá que quienes se vienen sumando continúen haciéndolo, que no retrocedan.

No sólo es nuestra marcha del miércoles, estamos en un momento de movilización permanente con diferentes reclamos que aúnan diversos sectores muy golpeados por las medidas de ajuste de este gobierno.

– ¿Qué efectos creés que van a tener estos hechos, la razzia, las detenciones, sobre el movimiento de mujeres y el movimiento feminista?

Creo que a través de la razzia, intentan amedrentarnos, disciplinarnos, generarnos miedo. Pero también sé que somos muchísimas, que estamos unidas, que nos organizamos y esto nos impulsa aún más para salir a furiosas a gritar en las calles. Yo, después de esto que pasó, no voy a dejar de marchar.

En todo caso tomaremos más medidas de seguridad entre nosotras y generaremos estrategias de cuidado. Además, quiero remarcar que todo lo que estamos conociendo en términos jurídicos es una forma de empoderamiento. Tenemos que saber qué se está haciendo de nosotras y de las causas en las que estamos implicadas, que no se nos revictimice.

El impacto, lo veo como un intento de vuelta atrás, de escarmiento para confinarnos a otras esferas, privada, doméstica. Criminalizar, demonizar nuestra protesta y minimizar que este Paro Internacional de Mujeres sucedió en 55 países, que hicimos temblar la tierra y denunciamos el hartazgo ante las diferentes formas de violencia que recibimos constantemente por ser mujeres, por lesbianas, bisexuales, trans y travestis. Sí, queremos cambiarlo todo. Pero ya no hay vuelta atrás. A las casas no vamos a volver, a la cárcel tampoco, al armario menos. Seguiremos ahí, firmes contra el patriarcado.

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