El fuego crece. Las nuevas feministas

Por Jennifer Löcher. Fotos por Alma Viajera Libertaria.

El 4 de junio se realizó por cuarta vez la movilización Ni Una Menos en contra de la violencia machista y los femicidios. La primera convocatoria que un grupo de periodistas lanzó en el año 2015 fue como un soplido hacia unas brasas que hacía tiempo estaban preparadas para levantar sus llamas. Desde entonces, el fuego feminista crece y comparte su calor con cada vez más mujeres, pibas, trans, travestis y también varones que se arriman con respeto. Los pequeños fuegos que se vieron diez días más tarde sobre la avenida Callao durante la vigilia en espera de la media sanción de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, esos fuegos son el feminismo. Están los fuegos lésbicos, los fuegos de amigues, los fuegos de la Campaña por el aborto legal, los fuegos de estudiantes y muchos más. Cada fuego con sus colores y cantos, se reúnen en un movimiento feminista en constante crecimiento.

Voces desde el Ni Una Menos. El feminismo como novedad, como obviedad y como la nueva forma de hacer política.

Las hermanas Alma (15 años) y Ángela (18 años). Es su segundo y tercer Ni Una Menos.

¿Por qué el Ni Una Menos fue la primera movilización en la que participaste?

Ángela: Siempre tenía el prejuicio de las marchas, mucha represión policial, mucha multitud, te perdés. Con el Ni Una Menos me sentía más segura y vine con un par de amigas. El siguiente año vine con ella y con mi mamá, y después ya empecé a ir a todas las marchas. (Se ríe)

¿Participás también de otras marchas que el Ni Una Menos?

Ángela: Sí, cada vez que puedo, voy. Siento que a todas últimamente es necesario.

Alma: A mí me picó el bicho por ella y toda esta movilización que significó para mí conocer mis derechos y lo que yo quiero como persona, como mujer. Por eso vengo.

¿Ustedes dirían que son feministas?

Las dos: Sí.

¿Qué implica para ustedes ser feministas?

Ángela: Para mí implica luchar por los derechos y querer la igualdad entre el hombre y la mujer, aunque cuestiono también los estereotipos de género. Lo veo mucho en la vida cotidiana: tengo una hermana chiquita y a mi papá le digo que no le de sólo una Barbie y juguetes rosa. Cuestionarse esos estereotipos de género va de la mano con la lucha cotidiana que se hace. Creo que por ese lado va el feminismo.

Si tuvieran que decir una cosa que cambió en su vida personal a partir del feminismo, ¿qué sería?

Alma: No sé si alguna cosa, sino que cambié yo como persona. Me hizo muy bien encontrarme con lo que realmente quiero.

Ángela: Si nos cuestionamos las bases y lo que damos por sentado, cambiás un montón. Todo lo que estructuraste de cierta forma de chiquita, como por ejemplo que te vas a casar y tener hijos, tener un lindo marido, lo cuestionás. También la propia sexualidad: hay una ola muy grande de porno feminista y respecto del placer de las mujeres en la relación, además de la cuestión del consentimiento. Por ejemplo, salir a bailar y reconocer que está mal que un pibe te ande toqueteando de la nada. Cambió mucho cómo vivís la experiencia cotidiana.

Tomasa Rosa. Es su segundo Ni Una Menos.

¿Usted se considera feminista?

Sí.

¿Por qué?

Soy mujer.

Andrea (59 años). Es su segundo Ni Una Menos.

¿Por qué te sumaste con el Ni Una Menos?

Es el momento. Muere una cada 30 horas. En 2018 nos sigue ocupando porque queremos decidir sobre nuestros cuerpos, y para eso hay que salir a pelearla.

¿Te considerás feminista?

Sí.

¿Cómo llegaste al feminismo?

Pertenezco al Movimiento de Resistencia Popular y convocamos una mesa de mujeres. Ahí empezamos a participar, a tener charlas y demás.

¿Cómo es la convivencia entre la mesa de mujeres y los espacios mixtos en el movimiento?

Convivimos tranquilamente porque se nos respeta el lugar de las mujeres. Somos un 70% mujeres y se nos respeta el lugar. Hemos ido el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, fuimos también a Chaco y, si dios quiere, vamos a participar en el de Chubut en Trelew.

¿Qué cambió en tu vida cotidiana a partir del feminismo?

Tengo un hijo que esta semana cumple 34 años y las charlas con él se hacen desde ese lugar. Él tiene la cabeza bastante abierta porque es joven. Con los hombres también, incluso con los chicos. Soy profesora de educación preescolar y tuve que aprender cosas. Hoy no se le dice a un chico que a una mujer no se le pega, las relaciones son más de igual a igual. Y eso es maravilloso.

Laura, Eugenia y Gisela.

¿Dirían que son feministas?

Las tres: Sí.

¿Por qué?

Laura: Es casi una contradicción no serlo en este momento.

Eugenia: Tiene que ver con la lucha por la igualdad de derechos.

¿Cómo llegaron al feminismo?

Eugenia: Yo soy trabajadora social y fue en la formación, en la militancia, por tener contacto con diferentes colectivos y en algún momento te hacés cargo de que sos peronista, feminista y varias cosas.

¿Qué cambió en sus vidas cotidianas a partir del feminsimo?

Laura: Todo, la vida en realidad. La relación con los otros, la crianza, lo que esperás de determinadas instituciones, lo que reclamás. Te parás desde otro lugar para ver la vida.

Gisela: Todo el tiempo estás desnaturalizando cuestiones de la vida diaria, desde que te levantás hasta que te acostás. Desde la educación y lo laboral hay prácticas que son estereotipadas por género y en el día a día tratamos de dar esa lucha.

 

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