“Elegir cómo vivir mi vida”. Acompañamiento feminista para abortar

Por Jennifer Löcher.

“Gracias por darme la posibilidad de elegir cómo vivir mi vida.” Romina, 24 años

“Una situación que podía ser traumática se convirtió en una oportunidad para recibir amor.” Leslie, 37 años

“Aborté en mi casa, con una socorrista detrás del teléfono, con mi hijo sentado a mi lado haciéndome caricias y mi compañero cocinando.” Violeta, 35 años

Testimonios de mujeres que fueron acompañadas en su decisión de interrumpir el embarazo por Socorristas en Red – feministas que abortamos.

El 8 de agosto, el Senado decidió que los abortos en Argentina sigan siendo clandestinos. En este contexto político y legal, el trabajo de socorristas, consejerías pre y post aborto y otros espacios de acompañamiento vuelven a cobrar protagonismo porque son la única garantía para mujeres y varones trans para un aborto seguro.

Socorristas en Red – feministas que abortamos es una articulación de colectivas de Argentina que dan información y acompañan a mujeres y varones trans en su decisión de abortar. Surgió como iniciativa de la Colectiva Feminista La Revuelta de Neuquén en el año 2012 y se estableció más firmemente desde 2014. Hoy, la red se compone por 53 colectivas en todo el país.

Desde que existe la red, sus integrantes sistematizan información sobre su trabajo para iluminar la zona oscura que son los abortos clandestinos. No existe información ni estadística oficial porque – aparte de los casos de violaciones y riesgo de salud o vida de la persona gestante – la práctica es ilegal y por lo tanto, el estado no registra números. Desde el año 2014, las socorristas acompañaron a 14.752 mujeres a quienes brindaron información sobre los usos seguros de medicación para abortar. De ese total, acompañaron a 12.081 en el proceso de aborto medicamentoso, es decir aproximadamente el 80%. 405 de estas mujeres pudieron ser derivadas al sistema de salud porque tenían el derecho a acceder a una Interrupción Legal del Embarazo pero no estaban informadas sobre sus derechos.

Carola, integrante de las socorristas de Villa María y Villa Nueva en Córdoba

¿Ustedes llevan estadísticas? En ese caso, ¿a cuántas mujeres acompañaron en total y en este año?

Sí, llevamos estadísticas. A cada mujer que acompañamos le hacemos una entrevista donde no sólo figuran sus datos sino también en qué circunstancias se encuentra, por qué motivo tiene que recurrir a esta práctica y otros datos. Esto se lleva a una base de datos a nivel nacional que se puede consultar en la web (Parte IParte II). A grandes rasgos, en 2017 se hicieron en el país en nuestra red aproximadamente 5400 acompañamientos. En Villa María y Villa Nueva, el 4 de junio hicimos la apertura de la línea pública. Es un número al que se puede llamar con característica local. Desde ese momento empezó a haber muchas más consultas y estamos teniendo unos tres procedimientos semanales. En este año serían alrededor de 60 mujeres que acompañamos. A veces también hay consultas pero no se lleva a cabo.

Imaginemos que yo ahora las llamo. ¿Cómo son los pasos?

Vos te comunicás a la línea pública y hay una serie de preguntas básicas que tienen que ver con el nombre, la edad, la última fecha de menstruación para determinar la urgencia del procedimiento y un número de teléfono para comunicarnos. Ese contacto se lo paso a una compañera y todo lo demás se resuelve en forma personal. No hay información que se de en forma telefónica. Es parte de nuestro protocolo. Nosotras siempre mencionamos que brindamos información, eso es importante. Después, en la entrevista personal, se brinda el resto de la información y entregamos folletos. Realizamos una entrevista y de ahí en más, se sigue el contacto con otra compañera.

¿Cómo las recibe la comunidad?

Ese es uno de los puntos que nos sorprendió bastante. De parte de los medios tuvimos bastante interés en comunicar y difundir esto. Dejamos folletos y pegamos calcomanías en lugares públicos y aunque siempre hay una parte de la sociedad que no lo acepta y está absolutamente en contra de esto, por suerte, en general no tuvimos grandes inconvenientes ni tampoco nos ignoran o ningunean. Está bastante potable para trabajar y para brindar información a las mujeres que necesitan y que son muchísimas. En esta zona, lamentablemente, hay prácticas bastante inseguras, por parte de los médicos inclusive. Cobran un monto altísimo para brindar la resolución de un embarazo no deseado que va de los 9.000 a los 30.000 pesos y en muchos casos no hace efecto. Creemos que eso ocurre en parte porque no cuentan con la medicación que la Organización Mundial de la Salud recomienda. Nuestras senadoras y legisladores nos dieron la espalda y entendemos que es un derecho no reconocido donde se vuelve fundamental el trabajo de las organizaciones, de las socorristas y de la amplitud también de la sociedad para entender que es una realidad que nos atraviesa a las mujeres y que ninguna está exenta al riesgo de un embarazo no deseado.

¿Cómo se las puede apoyar?

Desde el punto de vista económico no es tan costoso y si hay alguna mujer que no puede pagar el tratamiento, eso no es un impedimento. La forma de apoyarnos es difundiendo la red, en las redes sociales, y también por supuesto hablando del tema. Es necesario que dejemos de lado nuestros prejuicios y que ante cualquier mujer pensemos que puede haber pasado por una situación de aborto o puede estar necesitando nuestro acompañamiento como amiga, como hermana, como hija. Es muy importante sacar este tema de la zona oscura. Es importantísimo apoyarnos como personas, no sólo entre mujeres, y tener un poco más de empatía sobre una problemática que sí, nos afecta a las mujeres pero que necesita del apoyo de toda la sociedad.

María, integrante de Socorro Rosa en Catamarca

¿Cómo es la historia del grupo de socorristas en Catamarca?

Hay unas compañeras que ya venían trabajando hace unos tres años aproximadamente, a lo ninja y sin estructura armada. Las chicas llegaban por conocidos en común y se hacía como se podía de acuerdo a cada caso. Eso se fue puliendo, fueron armando un método y a fines del año pasado hicieron una convocatoria entre organizaciones feministas y conocidas. Ahí me sumé yo y la mayoría que estamos ahora. Entonces empezamos a aunar criterios y tener nuestro propio protocolo. Y en mayo de este año nos incorporamos a la red. Ahí ya empezamos a trabajar de acuerdo a los protocolos de la red que están más ordenados y está todo más cuidado.

Cuando arrancamos a fines del año pasado éramos unas quince, ahora somos ocho que participamos activamente y con vistas de incorporar algunas chicas más. En estas fechas por suerte se acercaron algunas después del 8A. Fue genial porque nos hace falta; no estábamos dando abasto.

¿A cuántas personas acompañaron este año?

Nos incorporamos a la red en mayo y recién ahí empezamos a sistematizar la información y los casos. Desde que estamos en la red llevamos acompañando unas 60 personas aproximadamente. Y antes unas 30 más probablemente.

¿Cómo son los casos cuando una mujer llama con el deseo de abortar?

Hay de todo. Hay chicas adolescentes que están cursando su primer embarazo y deciden no continuarlo. Mujeres en pareja que tienen más hijos y que no tienen ganas de volver a ser madre. Mujeres que tienen algún hijo y que no quieren volver a ser madre ahora, pero que no lo descartan en un futuro. Situaciones de violencia. Es un abanico bastante importante de mujeres que toman esta decisión.

Cómo las recibe su comunidad?

El clima cambió y está mucho más intenso todo, lo lindo y lo feo. Por un lado hay hostilidades por parte de quienes están en contra de la legalización. Se sienten envalentonados y tienen esta espalda que les da el hecho de que no se haya aprobado la ley. Salieron ahora en masa y están muy agresivos tanto en las redes como en el día a día. Pero por otro lado también creció mucho más el interés, de las más jóvenes sobre todo. Se acercan, se informan, y algunas chicas decidieron que se quieren sumar a nuestra grupa.

¿Cómo se las puede apoyar?

Puede ser con dinero, con cargas a la línea pública, comprando calcos, yendo a nuestras actividades, bancándonos, defendiéndonos. Acercándose.

El teléfono es de claro, 3834221799.

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