Feminismo en Chaco. Preparando el bolso para el 32° Encuentro Nacional de Mujeres.

Por Jennifer Löcher.

Este año, se esperan alrededor de 70 mil mujeres, lesbianas, travestis y trans para el 32° Encuentro Nacional de Mujeres (ENM) en Resistencia, Chaco. La voz de Hilda Sánchez nos introduce en el trabajo que realiza el Movimiento Clasista Combativo, también llamado Mujeres Clasistas Combativas (MCC) en dicha ciudad y nos lleva por el camino que están abriendo las mujeres del movimiento en algunos de los barrios periféricos de la ciudad, por la sororidad con las compañeras que sufren situaciones de violencia, la autogestión de la Casa de la Mujer, el trabajo con niñas y niños en un contexto de narcotráfico y pobreza y la ausencia e inacción del estado.

Chaco es una provincia con fuerte presencia tanto de la iglesia católica como de las iglesias evangelistas que hacen pie en las mentes y dan sostén a prácticas conservadoras, machistas y patriarcales de gran parte de la población y de los medios de comunicación. En lo que va del año, hubo al menos cuatro femicidios, y se está buscando a Maira Benítez desde hace nueves meses. Se sospecha que fue víctima de una red de trata amparada por los poderes provinciales, entre ellos el ex juez Eduardo Costa, en cuyo campo fue vista por última vez.

La voz de Hilda Sánchez lleva a conocer los desafíos de la provincia en cuanto a derechos de las mujeres y violencia de género, así como el trabajo de las mujeres de la MCC en Resistencia.

¿Qué trabajo lleva adelante el MCC?

Hacemos trabajos territoriales en seis barrios en Resistencia. Son barrios periféricos donde la droga es algo muy común, entonces son nuestros niños y niñas pobres las que son manejadas no solamente por el sistema machista, sino por todo lo que implica el despojo de todo. Tenemos biblioteca, merendero, una Casa de la Mujer. Todo lo construyen las y los compañeros casi sin participación del estado.

¿Qué se hace en la Casa de la Mujer?

En la Casa de la Mujer se recibe a compañeras que son violentadas y no tienen dónde ir, ya sea días u horas, hasta que le encontramos la solución a la compañera. Porque a veces el violento no se quiere ir de la casa y echa a la compañera, que tiene niños y no tiene lugar donde ir. Entonces, hasta que articulemos todas las medidas necesarias para que ella vuelva a su casa, porque no permitimos que el violento se quede en la casa, le damos alojamiento y contención.

¿Ustedes sacan al violento de la casa?

Sí, generalmente sí. Depende de la situación porque el barrio es embromado, pero hasta que articulemos con abogados, con la línea de la mujer y la justicia, eso es lento, sí. Y nuestros espacios, como es un barrio embromado manejado por narcos, siempre tienen seguridad. Entonces está segura la compañera. Nuestros y nuestras compañeras trabajan dentro de los espacios, de seguridad o de sereno. Entonces, la compañera violentada está segura. Y si es muy inseguro el tema la derivamos a la línea que la aloja en otros lugares que no se conocen. Porque posiblemente el violento tenga conexiones con el poder, con los punteros del barrio. Depende, analizamos tema por tema.

¿Cómo actúan concretamente cuando una mujer violentada llega a la Casa de la Mujer?

Yo vivo en la Casa de la Mujer, entonces soy yo generalmente la que recibe a la compañera, y después se llama a las delegadas. Nuestro espacio tiene mayoría delegadas, hay un solo compañero. Se junta a las delegadas que no están trabajando, las que están en el barrio porque todas nuestras compañeras trabajan, algunas de porteras o en escuelas, en distintos lugares, y hasta que puedan llegar las distintas compañeras contenemos a la compañera que fue violentada, nos fijamos si ella quiere hacer la denuncia, y si quiere hacer la denuncia la acompañamos todas. La comisaría está en el barrio, es la octava. Ya nos conocen. Y el trabajo territorial de las compañeras, yo me sumé hace un año, es de años.

¿Qué origen tiene el MCC? ¿Qué otras actividades llevan adelante?

El MCC Es un desprendimiento de la Corriente Clasista Combativa (CCC). La compañera que es la que tiene el lineamiento político era de la CCC y por disidencias patriarcales con esa organización ella tomó su rumbo y muchos compañeros se fueron con ella, por el trabajo que tenía. Y dentro del barrio, se pelea por la vivienda, por el pase a planta de las compañeras que trabajan en escuelas. El año pasado se consiguió el pase a planta de más de 70 compañeras y compañeros que están trabajando en distintos organismos del estado. Un pase a planta que se venía luchando de nueve, diez, trece años. Y tenemos, aparte de eso, un SUM que se utiliza para el barrio, para cumpleaños, casamientos, lo que sea. Tenemos el proyecto de huerta agroecológica, que es donde yo me enamoré y me sumé. Después fui conociendo el trabajo de ellas de todos estos años y me enamoré más.

Pero mi entrada al movimiento fue por el proyecto de huerta que voy guiando yo. Empezó para los compañeritos que están en la droga, para ir sacándolos de ese lugar horrible, darles conocimientos y en algún momento poder meterlos en los espacios verdes de la intendencia. O que ellos hagan su vida pero que ya sepan cómo hacer un jardín, tener su huerta personal, hacer huertas. Es una entrada laboral, y de sanación para ellos mismos. Porque dentro de la huerta tenemos la farmacia natural, recuperar identidades, reconocerse como hijos e hijas de campesinos e indígenas. Es algo integral la huerta.

Y después tenemos los copeos, que es donde van a tomar la leche los niños. Primero hacen la tarea con apoyo escolar y después toman la leche, tienen artes en el centro cultural que tenemos que está atrás de la Casa de la Mujer. Son terrenos tomados por ellos y ellas. Y bueno, los niños están casi toda la tarde ahí, hasta las siete de la tarde. Entonces, los tenemos contenidos dentro de un espacio, y no en las calles. Ese es más o menos el trabajo territorial que hacemos.

Y través de las luchas de género nos fueron conociendo y nos van conociendo y nos piden ayuda.

¿Ustedes están acompañando a la familia de Maira Benítez, verdad?

Sí. Nos pidió ayuda la mamá de Maira Benítez que está desaparecida desde hace nueve meses. Acompañamos a la familia que está a unos 400km a nuestro lugar de residencia, en una localidad que el gobernador de Chaco tuvo cuatro intendencias. Y hoy es gobernador de Chaco. La niña se perdió en una estancia que es de un juez. Que era. Porque él ahora la vendió y se vino a Rosario, creo. Pero nunca se lo cuestionó al juez, nunca la justicia lo llamó al juez, porque el empleado que trabaja en la estancia es el último con el que se la vio a Maira. Nosotros sospechamos que hay una red de trata, que hay poderes que están manejando eso. Esa es nuestra sospecha más fuerte.

Recién dijeron que ustedes no están en la Comisión Organizadora del ENM. ¿Es por cuestiones de tiempo?

Por cuestiones de tiempo, y por una mirada política que nsootros vimos ya en el encuentro pasado que fue en Rosario. Pensábamos que, bajo la coyuntura que estábamos, el golpe fuerte lo teníamos que dar este año en la CABA. Nosotros creíamos que en la CABA podíamos llegar a ser 200 mil mujeres, y en el Chaco se dispersaba por la coyuntura económica. Y porque conocemos la provincia como es.

¿Cómo ves los preparativos para el Encuentro en la Comisión Organizadora, en las diferentes iglesias, en la población de Chaco?

Las poblaciones del norte son muy religiosas. No solamente católicas, está el evangelismo y otras religiones. Entonces, es muy conservadora en ese sentido. El feminismo recién empieza a caminar en el Chaco, y debemos decir que nuestros primeros pasitos en Chaco se dan de la mano fuerte combativa, de la mano de la MCC. Es un trayecto que, como recién empieza, lleva mucha resistencia de parte de la sociedad. Se da en las notas que salen en los diarios, que también son por las pautas publicitarias. Ellos escriben lo que quieren. Y los comentarios que uno lee ahí son terribles, de un fascismo terrible. Así que sí, nos falta mucho camino para romper con esas cosas. Pero mi visión es que el encuentro va a despertar en las cuerpas jóvenes sobre todo. Esa es mi esperanza y creo que hay que apostar a la pedagogía de la esperanza en las niñas y mujeres jóvenes que vienen queriendo romper toda esa estructura que las oprime.

¿Qué desafíos concretos ves en la provincia de Chaco para el feminismo?

(Se ríe) Precisamente eso, instalarlo. Sobre todo, formarse en el feminismo. Y yo creo que esta clase de espacios es necesaria para la mayoría de los espacios políticos, sean movimientos piqueteros o de desocupados o bajo bandera de los espacios políticos. Creo que esas son las instancias de desafíos para las compañeras. Por eso apuesto. Y si replicamos en diez o veinte compañeras de la organización sabemos que eso es semilla y después será como el juego del dominó. Van cayendo todos. Sabemos que es un proceso muy despacio pero ya empezamos. Entonces, ahora faltaría el resto de la provincia que es muy vasta y con nuestras etnias wichi, qom y pilagá es muy difícil. Y aparte es como imponer una cultura blanca. Ahí después se irán dando las discusiones de cómo ingresará el feminismo respetando sus culturas.

¿Querés agregar algo?

Invitarlas. Si bien nosotras no participamos de la Comisión Organizadora, nosotras queremos que vengan muchas. Si pueden más de 70 mil hacer el esfuerzo de la autogestión, que lleguen muchas. Nosotras necesitamos que se abran muchas cabezas. La opresón que siente la mujer en esta clase de provincias es mucha, y a veces es tanta la opresión que las compañeras no pueden hablar. Hasta que esa lengua suelte, y ese espíritu se suelte falta mucho. Por eso es muy importante ver la libertad de las cuerpas nuevas, la mentes nuevas. Entonces, para que ellas observen, aunque no hablen, toda la sociedad observe. Si bien estamos demonizadas las feministas, creo que es el choque necesario que se tiene que dar una sociedad para entender que hay otras formas de vida.

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