Reivindicar las identidades políticas: Bisexualidades

Por Jennifer Löcher.

La bisexualidad es una de las identidades y orientaciones sexuales más invisibilizadas tanto dentro del mundo LGBTTTIQ como por fuera de él. ¿Cuántas veces se escuchó la afirmación de que es sólo una etapa? ¿La exigencia de que por favor la persona se decida? ¿La acusación de no estar posicionándose? En el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Trans y Travestis en Trelew se reunió un grupo en el taller de Bisexualidades y no sólo compartió sus sentires, sino que empezó a afirmar un posicionamiento político en tanto bisexuales. Marisol Cerrini Madrid participó del taller y pone en palabras algunas de las ideas centrales que circularon.

¿Por qué el taller se llama “Bisexualidades” en plural?

Una de las cosas que conversamos mucho es que no hay, como en cualquier orientación sexual o cualquier práctica sexual, una sola manera sexual. Estamos trabajando en producir una nueva definición del término. Señalamos que la bisexualidad no remite más a lo binario de hombres y mujeres, sino a dos géneros o más. Es bi porque no es monosexual. Puede haber una persona bisexual que le gustan las personas que son mujeres cis y varones trans. Y otra que le gustan los varones cis y las mujeres trans. Hay distintas maneras.

¿Podría haber alguien que diga que le gustan tres tipos de personas?

Sí. O cinco.

Sin embargo, si hablamos de muchas personas, estaríamos entrando a la pansexualidad, ¿no?

Sí y no. Es algo que hay que seguir trabajando porque incluso las pibas que estaban en el taller y que se identificaban con la pansexualidad decían que no creían que deberían tener otro taller. Que es más parecido que distinto. La diferencia está en que desde la pansexualidad se entiende a las personas más allá de su género. Como si el género pudiese no estar. Y en la definición de bisexualidad que producíamos decimos que no es más allá de su género porque el género es una de las variables de lo que la persona es. Sobre todo en sentido político. El género es una construcción política, si es asumida de esa manera. Y no queremos estar más allá del género, sino que nos ubicamos justamente en esa construcción política.

Una piba dijo algo en el taller que me encantó: muchas veces es atractiva en sí misma la asunción política de una identidad de género. Más allá de cuál género sea. El posicionamiento bisexual tiene que ver con eso, con reivindicar las identidades políticas. Entonces, no podemos estar más allá del género.

Se estaría problematizando la afirmación “Yo amo a las personas” de alguna manera, ¿no?

Sí. En una persona hay un montón de facetas. En mi caso, me gustaría que el género explote algún día del todo y ya no sea ese filtro primero de la persona y la relevancia que tiene. Pero no estamos ahí. Lo que hay que hacer en este momento, y en eso hubo mucho consenso, antes de llegar a ese día ideal, es apropiarse de las categorías que existen y de las posibilidades que existen, de lo performativo que tiene eso y empezar a laburarlo hasta que sí, lo hagamos mierda. Pero eso lleva un proceso y yo no considero que estamos para decir que el género es una ficción y que no importa. Lo cierto es que socialmente es de lo más relevante.

¿Por qué ampliar la noción de bisexualidad, teniendo esa noción una historia tan larga referida a lo binario? ¿Por qué no crear una nueva categoría o tal vez politizar la categoría de pansexualidad?

En el taller había compañeras pansexuales y conversamos bastante si eran o no el mismo posicionamiento. Nos parecía que no porque la pansexualidad no politiza la categoría y tampoco politiza la identidad de género. En líneas generales, es un posicionamiento de una atracción hacia las personas más allá de su género. Y nosotras nos posicionamos desde una atracción hacia las personas, entre otras muchas cosas, y en pie de igualdad, por su identidad de género, su identidad autopercibida y asumida políticamente. Entonces, nos parecía que en eso, la pansexualidad no tenía una dimensión política.

Para mí, sigue siendo un debate y va a ser el debate que tenemos por delante, si sostener el término bisexualidad, justamente por lo bi, o mutar a otro. A mí me parece interesante sostenerlo por la historia que tiene. Aún su historia binaria. Porque también la homosexualidad tiene fuertes ataduras con lo binario, aún hoy. Es una monosexualidad. Son las mujeres o los varones y creo que la homosexualidad también está en esa problematización del binarismo, sobre todo el mundo lésbico, que es el que yo conozco. Allí ya hay un montón de otras identidades y son parte también del colectivo de lesbianas. Pero no sin contradicciones. Sigue siendo un colectivo monosexual. Entonces hay algo ahí que también está por deconstruirse. Entonces, me parece valioso recuperar esa historia, aún binaria, porque es una historia de estigmatización y de exclusión de todos los colectivos de la disidencia. Y hay algo todavía con decir bisexual que genera mucha incomodidad. Nosotras lo leemos con optimismo. Nos parece que la incomodidad muchas veces es motor de cambio. Entonces, está bueno insistir hasta que explote la categoría. Que en un punto ya está explotando. Y es importante tener en cuenta que bi no refiere a varones y mujeres, sino a dos o más géneros. Bi en ese sentido. En ese sentido sí es importante sostenerlo todavía. Estar diciendo que una orientación sexual no es monosexual y tampoco es más allá del género, sino que es justamente ahí, en esa intersección.

ADJUNTO: DOCUMENTO ELABORADO DESDE EL TALLER DE BISAEXUALIDADES

La bisexualidad es una identidad política y no solamente una orientación sexual. Al asumirla, nos encontramos y reconocemos en la pluralidad de experiencias relacionales. Reivindicamos la diversidad de prácticas y deseos, fluctuantes y migrantes. Ponemos en
cuestión tanto la monosexualidad como el binarismo. Hacemos cuerpa nuestro derecho a autopercibirnos y autonorminarnos bisexuales independientemente de con quien/es nos vinculamos y de qué maneras, en pasado, presente y futuro.
Creemos que la bisexualidad pone en cuestión el paradigma occidentalista de categorización binaria y estática, y es una posición indefectiblemente transfeminista. Leemos una gran potencialidad política en las intensas incomodidades que produce al cuestionar las otras categorías.
Reivindicamos los formatos vinculares disidentes, la construcción de redes afectivas y comunitarias desde la empatía, el cuidado, la comunicación y el respeto como práctica emancipatoria. Sostenemos que la bisexualidad es aliada de todas las identidades de género, y fundamentalmente de su asunción política.
Rechazamos la monosexualidad y la monogamia obligatorias, el modelo de familia hegemónico, el juzgamiento de nuestras elecciones frente a las maternidades, la hipersexualizacion, la fetichización y el consumo de nuestras cuerpas, el biodio y el transodio en todas sus expresiones, al igual que la invisibilización dentro y fuera del colectivo de las disidencias sexuales.
Manifestamos la necesidad de organizarnos como forma de agenciamiento para Bisibilizarnos y legitimar nuestras existencias.

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