“Seguimos en Revolución”. 33° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans

Por Sabrina González.

Después de salir a la calle por el aborto legal, seguro y gratuito, las mujeres se encontraron una vez más en el 33° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans, esta vez con sede en Trelew. Con la lucha a flor de piel, Franca, estudiante de la carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), militante de La Marea, feminista y zurda nos da un pantallazo de los debates durante el Encuentro.

¿Cómo viviste el último Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis y Trans?

Creo que este último Encuentro se vivió muy intenso desde que empezó hasta que terminó porque en realidad fue el primero después de todo lo que pasó este año. Un primer gran encuentro de todas las mujeres después de la pelea que dimos por el aborto legal. Eso se sintió y de hecho estuvo presente durante todo el encuentro. Los talleres más masivos fueron los de aborto, separación de la Iglesia y el Estado, la ESI.

Otro tema que se coló también fue la discusión en relación al Estado, al Encuentro no nacional, sino plurinacional, en relación a todas las naciones oprimidas que, particularmente en el Sur vienen organizándose y generando una resistencia increíble. Fue muy intenso, muy emocionante y acalorado, de muchos debates y muchas acciones. Pero también en algún sentido el hecho de que se haya hecho en Trelew, que es una ciudad medio rezagada, chiquitita en el Sur donde no muchas compañeras pudieron llegar….se notó eso y, sin embargo, fue masivo el encuentro.

¿En qué talleres participaste y qué te atravesó particularmente en este encuentro?

Me tocó participar del taller de Mujeres y Universidad y después un taller que se llamaba Mujeres y crisis mundial actual donde se dieron debates bastante interesantes. Principalmente en el primero porque venimos de un conflicto universitario reciente.

Qué me atravesó en general es algo que vengo analizando y viendo desde hace varios encuentros. Por ahí al debate dentro de los talleres le falta la parte de la acción, de acciones concretas que nos llevamos todas y cada una de las que participamos en ese espacio para hacer en nuestros lugares, eso nunca surge. Hay una comisión organizadora hegemonizada por un sector del movimiento de mujeres, las chinas del PCR, que siguen en esta cuestión un poco más conservadora de que los encuentros no son resolutivos. Está esa cuestión de: nos encontramos, debatimos, pero en sí el espacio del Encuentro Nacional de Mujeres tiene esas limitaciones.

También el hecho de sentir que seguimos en revolución, eso es algo que sentí durante todo el encuentro.

¿Sentís que hay alguna temática que haya quedado afuera?

La verdad que si me preguntás así, seguramente no. Porque hay cerca de 80 talleres, imaginate lo diverso que puede ser. A cada una que se le ocurre algo, lo hace taller. Me parece que, en ese sentido, tenemos tanto de qué hablar las pibas que hay talleres de lo que se te ocurra. Y con posibilidades de seguir agregando cosas para discutir y para debatir. Muchas veces no son cuestiones que sólo quedan en el taller, muchas veces hablar del capitalismo, hablar de la opresión, hablar del patriarcado debe salir en muchos talleres, no en uno específico. Yo creo que estos espacios también nos han servido para seguir profundizando un montón de cosas y por eso también están tan radicalizados los debates que nosotras damos dentro del movimiento de mujeres. Nos hemos dado cuenta que es re profundo y eso se expresa en todos los frentes.

Desde el espacio en el que participás hicieron actividades para solventar el viaje. ¿Cómo fue la experiencia de autogestión?

Es lo que siempre nos mueve porque no sólo en esta actividad en particular, sino a lo largo de toda nuestra militancia, es una práctica muy común el hecho de la autogestión o la autofinanciación para hacer todo lo que hacemos. En realidad fue más que nada: bueno chicas, hay que juntar plata para el encuentro, la típica de los panes rellenos, las tortas…Ya venimos re entrenadas porque es parte de nuestra política dentro de la organización el hecho de no recibir plata de nadie. Hicimos un fondo común de deuda para que entre todas, colectivamente, podamos aportar. Inclusive compañeras que pusieron el viaje todo de sus bolsillos de todas formas se sumaron a la actividad para darnos una mano porque la idea es que todas viajáramos.

Se habló de persecución, de zonas liberadas, de represión al movimiento feminista. ¿Vos pudiste notarlo estando ahí?

Sí. Primero que nada, el hecho de que tanto contingente de personas viaje por rutas difíciles y que el lugar tampoco tenía las condiciones dadas para hospedar esa cantidad de gente fue un poco un desborde, también a la hora de los controles de gendarmería. A las que viajaban en auto, en general les revisaban los bolsos con perros. Fue una cuestión más de control de seguridad que es una política de gobierno, digamos. Después a la hora de llegar a la ciudad había mucha policía dando vueltas. Es una ciudad chica entonces mandaron a toda la policía a concentrarse en la zona céntrica, que es en donde estábamos. Se dio todo un operativo. De hecho, nosotrxs hicimos una actividad frente a la Iglesia el Domingo y había gente encapuchada, y vos decís, estamos pasando nomás, no vamos a hacer nada.

Nuevamente hubo represión al finalizar la marcha, algunas terminaron en la Plaza Central donde estaba armado desde hacía dos días toda la cuestión de las artesanas, cosas, comida, stands alrededor de la plaza y, al parecer, infiltrados incentivaron que la policía reprima. De todas formas, no es la primera vez, en otros momentos también han reprimido en los encuentros en Mar del Plata, en Rosario. Es una política que hay que repudiar porque no puede pasar que nos repriman y nos metan en cana por estar manifestando nuestros derechos.

También por ahí se dan actividades de grupos bastante colgados que hacen mierda toda la ciudad al pasar porque es su forma, el movimiento de mujeres es super amplio. Muchas veces ellas son las que generan ciertas acciones que implican la respuesta de la represión y después eso habilita que te repriman, porque ya que están aprovechan. Pero sí, es una mierda que hay que repudiarla enérgicamente y fue todo un operativo por parte de la provincia, de la nación, de todos. Fue heavy, pero es como lo que hacen siempre, digamos. No fue tan importante como el Encuentro de Rosario que se llevó su sello represión.

¿Cómo se definió la próxima sede del Encuentro?

A través del aplausómetro, un método a nuestro entender híper burocrático. El último día es técnicamente imposible que se queden muchas compañeras al cierre y evidentemente fue eso lo que pasó. No se quedaron muchas compañeras, ni organizaciones ni mujeres independientes. De hecho, fuimos la única organización de izquierda que se quedó. Pero nos parecía importante ir a dar esa disputa. Le dieron la posibilidad a Vilma (Ripoll) de hablar y de proponer por qué el próximo encuentro debía ser en Capital pero tampoco era muy relevante porque encima ya hacía un par de días había salido en los diarios de Trelew y de otros medios que las chinas ya habían decidido hacer el Encuentro en La Plata. Nosotrxs lo que sí pudimos hacer este Encuentro fue, después de ese escándalo del aplausómetro, arrancarles el micrófono y denunciar que volvían a repetir los métodos burocráticos y de imposición que habían utilizado en Rosario, que esto no podía quedar así. Que era una locura que en este momento en donde teníamos que ir a golpear al centro político del país en donde nos acababan de sacar la ley de aborto nos mandaran a La Plata.

Pero bueno, el año que viene será en La Plata y tendremos que ir ahí a llenar las calles. Aprovechamos que estamos cerca y tendremos que ir miles y que el próximo sea en Capital.

Se propuso cambiar el nombre del Encuentro Nacional de Mujeres al Encuentro Plurinacional de Mujeres. ¿Por qué se dio ese debate?

Por lo que pude profundizar a medida que surgió ese debate de dejar de llamarle Encuentro Nacional de Mujeres y comenzar a llamarle Encuentro Plurinacional de Mujeres, Tortas, Travas y Trans, es lo siguiente: dentro del estado nacional argentino existen otras naciones que son naciones oprimidas los mapuches, todos los pueblos originarios del Sur, del Norte, particularmente en el Sur estas resistencias tienen un poco más de peso e inclusive fue un debate que se dio en un taller bastante concurrido (Mujeres de los pueblos originarios) y en algún punto muchas considerábamos que era correcto. Está bueno poder reconocer estas nacionalidades que existen y que son constantemente reprimidas e invisibilizadas, hasta algunas ya desaparecidas. Creo que por eso también se aceptó. Veremos ahora si la comisión organizadora lo toma habrá que cambiarle también el nombre.

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