El sindicato nos dijo que no teníamos que exigir. Comisión de Mujeres Pepsico.

Por Jennifer Löcher.

La voz de Silvina Pérez, una de las mujeres despedidas de Pepsico, cuenta con orgullo del paso firme que tuvieron las mujeres en la fábrica y la conquista de derechos que hacen recordar las luchas de mujeres en las fábricas de principios del siglo XX. Cuando nombra a la coordinadora de la comisión de mujeres, se le dibuja una sonrisa que transporta momentos de sororidad hechos cuerpo.

La lucha de las y los trabajadores despedidos de Pepsico se volvió el símbolo de resistencia. Resistencia contra una ética que valora más las ganancias que las vidas humanas y resistencia contra los atropellos empresariales amparados por el gobierno. En el entramado de esa resistencia nos encontramos con mujeres que pisan fuerte, que saben quienes son y qué quieren. Ellas nos dan clase de emancipación, organización y posicionamiento en un momento en el que la reforma laboral que tiene preparado el gobierno nacional para después de las elecciones en octubre amenaza con reducir una serie de derechos conquistados por la lucha de trabajadoras y trabajadores a lo largo de décadas.

Para seguir pensando los conflictos laborales, el rol de los gremios y la organización desde abajo.

¿Por qué y con qué finalidad se organizaron las mujeres dentro de Pepsico y cómo fue?

Nosotras nos organizamos para conseguir mejoras salariales y mejoras en las condiciones de trabajo. A través de un paro gigante que hicimos en la fábrica con nuestros compañeros varones, conseguimos el acceso a categoría.

¿Qué significa “acceso a categoría”?

Es casi igualar el salario al de los varones, porque nosotras cobrábamos mucho menos. Mis compañeras estaban destinadas a estar 15 años en la máquina y no les daban categoría. Nosotras conseguimos una categoría más. Y eso fue una pelea bastante dura, donde el sindicato (de la alimentación Daer) nos dijo que nosotras no teníamos que pedir esa categoría, y que ellos nos daban una plata extra. No nos querían dar la categoría. Nosotras seguimos en la lucha con los compañeros varones y conseguimos la categoría.

Después también nos organizamos con el tema de los femicidios y la violencia que sufríamos las mujeres adentro de la fábrica y afuera.

Antes de seguir con eso, te hago una pregunta para entender mejor la realidad dentro de la fábrica. ¿El trabajo se diferenciaba por género?

Sí, las mujeres hacíamos tareas de empaque, que es el terminado donde poníamos los paquetes dentro de las cajas, y los hombres operaban las máquinas. Las mujeres no teníamos acceso a operar las máquinas. Después del paro y del tema de las categorías se empezó a poner a las mujeres en las máquinas. Y éramos muy pocas las que teníamos acceso. La mayoría eran varones, que al año de entrar a trabajar ya podían estar en las máquinas y las mujeres no. Entonces, la lucha fue más de igualdad y de bajar los golpes de velocidad de las máquinas. Y eso lo logramos con la organización en la comisión interna.

Me estabas diciendo de los femicidios y la violencia.

Nosotras estábamos en una comisión de mujeres porque sufríamos violencia de parte de los supervisores, nos acosaban. Después de luchar, eso no se permitía más. Las mujeres dejamos de tener miedo a que nos echen.

¿Cómo lograron para los acosos por parte de los supervisores?

Nuestra delegada fue la que nos empujó a decir “Basta chicas, no hay que tener miedos”, y empezamos a perder los miedos y nos juntábamos entre mujeres y hablábamos y lo hacíamos más visible. Entonces, a los varones les empezó a dar vergüenza y no lo hicieron más. Es más, hubo un supervisor que fue despedido por el maltrato a una compañera. Y eso porque nosotras ya levantábamos la voz. Pero en los años del comienzo de la fábrica no era así. Los maquinistas y los supervisores hacían llorar a las compañeras. Hubo mucho maltrato.

También nos organizamos con el tema de Ni Una Menos, íbamos a las marchas y participamos de los dos últimos Encuentros de Mujeres. También hicimos los dos paros de mujeres.

¿Ahora siguen organizadas entre las mujeres trabajadoras?

Ahora no tenemos organización sólo de mujeres, estamos todos como trabajadores de Pepsico en lucha con los varones, al frente todos.

¿Hay objetivos específicos de parte de las mujeres?

De parte de las mujeres, que sea respetado el puesto de trabajo. Que la empresa nos reincorpore con las mismas categorías y las condiciones que teníamos. Porque decimos que Pepsico hizo todo esto para precarizarnos y para tener mano de obra barata. Entonces, la lucha es esta. Por los puestos de todos.

¿Cómo ves el próximo tiempo?

Ahora la estamos viendo duro porque no nos atienden desde el Ministerio de Trabajo, el sindicato dijo que no había nada para hacer. Que eso pasaba por haber votado mal y que tendríamos que esperar las elecciones. Todos los organismos que estamos apelando nos cierran la puerta. Sólo nos está bancando la solidaridad de los trabajadores y de las organizaciones sociales, y algunos partidos que nos ayudan.

Tenemos ahora un fallo judicial de reinstalación que la empresa tiene que respetar, y no lo está haciendo. El fallo es del mes pasado. La empresa lo recusó, y el juez ahora lo va a dictaminar de nuevo. Estamos en vela esperando eso.

Se presentó un proyecto de ley para que se tome la fábrica para los trabajadores, o en forma de cooperativa o en forma estatizada, para producir alimentos, ya que nosotros vemos que el alimento es lo que está faltando en la Argentina. Y cerrar una fábrica productiva de alimentos es de terror en esta época que se necesitan alimentos y nosotros los podemos producir.

¿Querés agregar algo?

Nosotros queremos la máxima unidad de trabajadores de todos los sectores para poder para la mano a este gobierno, que lo que está haciendo es implementar políticas de ajuste sobre los trabajadores, y llamar a la CGT a que se haga un paro general. Que rompa el pacto con el gobierno y que salga al paro.

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